15 de junio de 2026

Elizabeth Bennet

Love Josephine GIF

Se cuanto desea que exista alguien que le haga sentir un cuarto de lo que siente por mi. Se que me busca, en otros cuerpos, otros rostros, otros ojos, otro corazón. Puedo sentir la desesperación que azota a su mente cuando acudo como recuerdo y reniega de mi, de lo que le mueve dentro suyo quien soy, lo que represento, el lugar que ocupo en su corazón (le guste o no). Puedo sentirlo extrañarme como ciudades enteras echan de menos al sol cuando se ausenta por el suficiente tiempo como para recordarles lo importante que es su presencia, su calidez, su familiaridad, su luz, su eterna lealtad. Puedo sentirlo pensarme, como si hubiese un hilo invisible, uniendo sus deseos viscerales a mi presente, uno donde él voluntariamente escogió no estar. Puedo verlo en mis sueños donde acude con urgencia, con el temor de que lo olvide, de que mi silencio sea consecuencia de un inmenso resentimiento, de una desilusión que jamás pueda enmendar. Se, con total certeza, que no existe un tiempo donde pueda dejarme ir, aún cuando se repita a si mismo, una y otra vez, que ya lo hizo. Se que él me buscaría en esta y en otras vidas hasta que un día se haga de valor y afronte todos esos temores que lo limitan y le impiden llegar hasta el arcoíris, para traspasarlo y hacerse del tesoro, para sentarse junto a mí y ver el tiempo pasar. 

Se que intenta sacudirse esta sensación de estar fuera de mi vida aún cuando soy esa presencia que no puede borrar de su pasado. Soy como una entidad omnipresente, un pensamiento constantemente sonando de fondo. Soy el color rosado de los atardeceres y el naranja en los amaneceres, lo primero y lo último que se viene a su cabeza cada día, soy el nombre que taladra su consciencia junto con ese perdón que jamás supo pronunciar. Soy el ruido apaciguante de la lluvia cuando el silencio sólo sabe destruir todo lo que toca. Y aún siendo todo eso, y más, él nunca parece recordar a tiempo lo que vale tenerme. No sabe quedarse, no sabe mirar más allá de las posibilidades, de la realidad cuadrada que construyó para justificarse a sí mismo de que cada error tiene una explicación, una razón de ser. Y ahí, donde cree que suelta, más me arraiga a su alma. 

Lamentaría tener que romper la burbuja de mentiras que ha ideado, pero quizás debería advertirle que esa persona que tanto busca, esa versión de mujer que me imita, que se asemeja en personalidad o facciones, no existe. No lo hizo, no lo hace ni lo hará. La paz nunca estará en aquel lugar donde uno escapa de su propia verdad. Nadie va a llegar a amarlo como yo lo ame, nadie jamas va a siquiera poder acercarse a hacerlo sentir ese cariño juvenil que viene con el enamoramiento que añeja como el vino hasta convertirse en amor, que sólo sabe perdurar y dejar, cada vez que lo probas, un mejor sabor en la boca. Siempre existiré. Esa sombra, ese fantasma. No importa cuanto desee que no sea asi. Mi lugar, siempre será mio. Sin importar cuanto quiera engañarse, o engañar a otros negandolo. Negándome. Soy esa voz susurrándole al oído "podrás borrarme de una línea temporal, pero no de esta existencia, ni de otras". Una y otra vez, nos volveríamos a encontrar. Una y otra vez, nos volveríamos a elegir. La historia se repite hasta que el patrón evoluciona, hasta que uno decide, de una vez por todas, frenar el loop interminable de aprendizaje. 

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