22 de julio de 2026

Relaxing thoughts

Estoy protegida, en niveles que nunca pensé que pudiera estarlo, por mis ancestros y por entidades que no sabía que existían hasta que la oscuridad quiso masticarme y tragarme con una postal directa al infierno. Si me preguntan cómo sobreviví, no sabría cómo explicarlo. No sabría como articular palabras que no existen en el diccionario, que no son lo "normal" en el día a día de las personas. Siempre escuché hablar de la "noche oscura del alma", pero nunca me imaginé que un día podía convertirse en meses, nunca imaginé que tal caos derivaría en lo que llaman "despertar espiritual". Nunca pensé que tuviese en mí la capacidad para luchar incluso en sueños, en idiomas que no conozco, con señas y silencios que uno imaginaría más como gritos. Supongo que uno siempre tiene el impulso de esperar menos de uno mismo, de creer que puede menos de lo que realmente puede. 

Recuerdo esa noche como si fuese hoy, recuerdo la desesperación de quien no quiere estar en el momento que está atravesando. El 19 de abril fue mi caída, pero por aquel entonces no sabía que el desafío estaba en lo que estaba por venir y no en aquello que ya no podía deshacerse. Él no sólo volvió no siendo él, sino que traía consigo la carga de lo que hizo, de no recordar del todo lo que había pasado, con los ojos negros, oscuros como jamás imaginé que podían tornarse. Y yo que amaba sus ojos claros, me encontré sin poder comprender cómo era posible que su color cambie de esa forma, cómo es que al mirarlo, parecía encontrarme con una persona disociada de sí misma, que no se auto-reconocía. Por voluntad propia, sin interrogatorios, junto con su inconsciente, develaron el nombra de la responsable, y supe todo lo que tenía que saber. Su perfil leía algo así como "bruja, tartotista y registros akashicos - constelaciones". Tenía la típica pinta de ser esa mujer que se victimiza, aquella que justifica su accionar aunque sabe que lo haya hecho para lastimar, aquella que se esconde en un disfraz de oveja y por debajo, se esconde el mismísimo Diablo. Nadie podría suponer todo el daño que es capaz de ejercer, el que efectivamente realizó. Nadie podría suponer quien realmente es como persona. Se hizo de una imagen de "paz y amor" que la refugia de acusaciones ajenas, de juicios, de ser quemada en la hoguera como en tiempos de la Inquisición. Si algo aprendí es que, mientras más santa parece una persona, peor es. Francamente, no importa quien sea, porque siempre aplica. Entendí ahí que tenía que deshacer las capas que la cubrían para encontrar que es lo que había pasado, que le hizo a él. Sólo puedo decir que descubrí un mundo tan oscuro, tan macabro, que me costaba diferenciar lo que era real de aquello que se construye y se proyecta en uno por parte de otros. Un mundo donde uno no decide todo, donde, incluso sin saberlo, somos manejados y manipulados por manos que de invisibles, no tienen nada. 

Lo racionalicé para poder afrontarlo. Nunca fui a la guerra pero me sentía en un campo de batalla, con la cara manchada por mi propia sangre, con las manos temblorosas por la adrenalina que corría por mis venas como si la vida se me fuera en cada respiro. Entendí a los golpes que para poder luchar contra un enemigo, hay que conocerlo, descubrir sus debilidades, sus falencias, su Talón de Aquiles. Aprendí todo de su vida porque ella ya estaba obsesionada con la mía, con ser yo, con tener lo que era mío. Ella sabía todo de mí y yo nada de ella, por lo que la única forma de estar en ventaja era informarme. Descubrí que ella también. estaba en pareja, con un hombre que básicamente la mantenía y con quien tenía un negocio. Vivía en una casa de sus padres (aún cuando ella afirmada que esa casa era suya), no tenía trabajo más que hacer artesanías y llamarle a eso 'estilo de vida', decía rescatar perros  como excusa para diambular de calle en calle mendigando transferencias bancarias en pos de la caridad. Ella abusaba de otros porque fue abusada, por nada más y nada menos que un pariente (aunque nunca lo admita), y sí, dedicaba sus días, sus horas, a hacer la vida de otros miserable, porque ella lo es. No había otro hobby. Solo ese. Quizás al leerlo, uno podría sentir lástima, pero creanme, lástima es lo único que hay que no hay que tener por las malas personas. Cada vez fue asentándose más la idea en mí que de que la única forma de entender su mundo, era adentrarme en él. La única forma de vencer, era hacerme de las mismas herramientas, hacerme del mismo poder que ella creía que tenía. Quizás, su derrota no tuvo tanto que ver con lo que hizo o no hizo porque, ciertamente, ella bombardeo mi casa, a mi familia, mi paz y tranquilidad, pero no me cabe duda de que no contaba con que yo terminara siendo mas poderosa, con que con mucha menos información pudiera doblegarla, pudiese debilitarla, enloquecerla en su propia miseria. Por eso, antes de meterse en el lodo a luchar, hay que saber contra quien estas peleando, porque siempre...y digo enserio, siempre, puede haber un pez mas grande que vos, uno que te someta como vos pretendías someterlo. 

Al día de hoy, ella sigue insistiendo, no por su terquedad, sino por su afán de ganar aún sabiendo que al hacerlo la implicancia es perderlo todo. Pero ya no llega a mí. Ya no llega a él. Ya no llega a los míos. Quedo completamente atada, como ella deseaba tenerme a mí. El tablero siempre puede darse vuelta. Ella debería haberlo sabido, debería haberlo pensado. Ahora, cuando me mira, cuando siquiera intenta observar de reojo, no sólo me ve a mi, sino al séquito que me acompaña, a las fuerzas que me respaldan. Ahora, quien quería destruirme...por lo bajo, en silencio...me teme. Viví toda mi vida escuchando a otros decirme que no hay que nombrar aquello a lo que no se le quiere dar poder, y no puedo estar más en desacuerdo, porque el miedo al nombre aumenta el miedo a la cosa en si misma. Y si hay algo que yo no le tenía, era miedo. No tenía miedo sobre lo que podía pasarme, sobre lo que podría hacerme, sobre lo que sucedería si enfrentaba la situación de frente. Miedo me daba quedar paralizada, quedar suspendida entre quien soy y aquello en lo que me transformó todo lo que aconteció. A ella, nunca. Y eso...eso habla de quien soy, de mi carácter, de mi estima, mucho más de lo que otros puedan decir o juzgar. 

Despertar fue como salir de una aletargada neblina. Ahora, bajo el resplandor del sol, todo está claro. Mi destino es mío, mi energía es mía, y nadie...absolutamente nadie...puede truncar mi destino ni asesinar algo que vive en mí, desde incluso antes, que yo existiera. 

Sólo me queda una duda, sólo una: 

Decime...¿Quien se ríe ahora?...

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