15 de octubre de 2018

...And I'm yours to lose... (PART V)



...Sus brazos se sentían tan bien alrededor mío. "Me tengo que bañar, recién llego del gimnasio" dice, y yo le sonrío porque su cuerpo me hace preguntarme que vió en mí, aunque sepa que la respuesta está en mi personalidad y no en mi envase. Lo siento así. Detrás suyo veo a su gato, y me agacho para jugar con él, como una nena que encontró entretenimiento repentino. Él me sonríe y revisa la comida en el horno antes de meterse en el baño. Miro a mi alrededor e intento encontrar algo que diga algo del hombre que conocí, pero no encuentro nada de referencia. Tiene una cómoda llena de trofeos y su reloj, y del otro lado de la cama, una mesita de luz donde tiene un cuadro con una foto de él con su mamá y hermano, con la computadora conectada al cargador. La tele esta en un mueble en el medio de todo, pretendiendo dividir dos espacios inexistentes, y un sofá todo rajado, y descuidado. No parece un hogar, parece más bien un lugar donde duerme, un espacio donde cae muerto después de un largo día, sin siquiera reconocer algo suyo en el lugar. No siento nada cuando veo este monoambiente más que una gran pena. Y me pregunto si su corazón estará tan desahuciado como ese departamento, si su alma simplemente fingió ser transparente para poder tenerme ahí, sobre su cama. 
Pasan quince minutos y sale, con el pelo mojado y de nuevo enfundado en su jogging, y le sonrío con el corazón un poco roto por las cosas que estoy pensando. Me besa y lo que pretende ser algo rápido y fugaz se convierte en un fuego que ni él ni yo estoy dispuesta a detener. Quiero quemarme en su cuerpo, quiero deshacerme enfrente suyo porque siento que puedo hacerlo sin espantarlo. Se deshace de mi buzo y sin mucho más de mi remera, todo sin dejar de besarme. No puedo dejar de acariciarle la piel porque nunca se me ocurriría lastimarlo, en ninguna forma. Sólo quiero darle todo lo que tengo, todo el amor que me queda. Me desabrocha el jean y lo bajo mientras él se deshace de su jogging. Y de pronto me consumo en mi ansiedad. Habíamos hablado de sexo, lo dejé tocarme en un cine y en su auto, nos tocamos con palabras y yo era puras expectativas hasta ese momento. Supongo que ese fue un gran error, si uno crea grandes expectativas, sin importar de quien se trate, uno siempre va a quedarse corto. Tuvimos sexo, pero fue todo tan rápido que se sintió casi como un trámite que quería sacarse de encima. Y me siento un poco ofendida, porque me subí a un barco que prometió llevarme lejos, y estoy en la cama, sintiendo que el único que llegó a buen puerto fue él. Se levanta rápido y va al baño. Yo me quedo en la cama, intentando entender qué pasó. Y la respuesta puede ser que lo calenté mucho, o que no le gusté lo suficiente como para repetir. De cualquier forma, cualquiera de las opciones, dicen que algo no salió bien, dicen que esta es la primera y última vez, aún cuando quiera convencerme de lo contrario.
Me pongo la remera y la bombacha y me quedo sentada. Intento pensar para mí misma "no hagas una historia de algo que no existe", pero está ahí. Sale del baño y tiene los ojos cabizbajos. Se pone a terminar de cocinar pero lo siento lejano, casi como si no estuviese ahí. Lo abrazo por la espalda y me quedo mirando el tatuaje de un par de ojos que tiene en la espalda. Le doy besos pero no se mueve, es casi como si estuviese besando una piedra, fría y hueca. Y supongo que así termina porque se siente como si siempre terminara de la misma forma: conmigo dando demasiado de mí a alguien que no sabe apreciarlo....

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