14 de octubre de 2018

I'm yours to keep... (PART IV)



No tengo nada en contra de la postergación del placer, porque se que el deseo no desaparece. Se sentía como si todo fuese realmente algo. No lo sentía forzado, aunque por momentos si podía sentir esa incertidumbre que viene con una relación que escala rápidamente. Esa sensación de que cada paso puede ser un posible abismo. Santiago es como el dulce de leche, y no puedo compararlo con otra cosa, porque quererlo se sentía como si estuvieses empalagada pero sin poder encontrar la fuerza de voluntad para parar.
Nos hablábamos todos los días, constantemente, y nunca se sintió como que le molestara, es más, él siempre era el de la iniciativa cada mañana con su divino "buen día", que si importar si era bueno, con su saludo, lo convertía en uno. Lo que me gustaba era hablar, desde cosas triviales, a cosas más profundas y sinceras que no le contas a todo el mundo. Me gustaba ser de las pocas personas de esa lista privilegiada que pudiese saber más, saber mejor. No pasaron ni dos días y me dijo que quería verme. Supuse que ese tipo de ansiedad era algo bueno, algo digno de disfrutar así que me relajé, relajé mi cabeza que siempre está esperándolo peor hasta de las mejores personas que me topé. Me dijo que quería que fuese a dormir a su casa, algo que hasta el momento nunca había hecho con nadie, no realmente. Nunca nadie me abrió las puertas de su casa tan rápido, como si no costara, como si lo hubiese hecho sin pensar, como si sólo hubiese sentido que estaba bien. Así sentía todo con él, como si todo fuese el paso correcto a dar, aún cuando no era perfecto, aún cuando no cumplía con las expectativas de la sociedad respecto de los tiempos que uno debería tomarse antes de tomarse una relación enserio. 
Su edificio era lo que el llamaba "la fortaleza" porque estaba rodeada por rejas y un señor de seguridad en una cabina espejada que no te permitía ver nada. Pensar en compartir con él me hacía sonreír, sin importar que es lo que estuviésemos compartiendo. Eso no pasa siempre, no siempre te cruzas con personas que te hagan sentir lo suficientemente cómoda como para ser vos misma y sentir que no podrías arruinarlo, aún mostrando tus defectos. El de seguridad me deja pasar y me muestra cómo llegar a los ascensores. Tercer piso, departamento "C", y cuando toco su puerta, aparece él, con unos jogging y el torso desnudo. Por un momento me quede sin respiración, porque no puedo ver nada que no me guste. Me acerco y rodeo su cintura con mis manos mientras él sujeta mi cara para besarme. Puedo jurar que no ví venir la tormenta, puedo jurar que sus ojos no mostrarnos duda hasta la tercera salida que por ser la vencida, nos venció...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...