11 de noviembre de 2025

Peter Pan

Quisiera decir que no me lo esperaba, pero parte de mí sabía. Sabía que ante mi perspicacia, iba a asustarse. Sabía que el único desenlace para nuestra historia era aquel donde no existiera uno como tal. Un final donde eternamente él iba elegir permanecer en mi mente como aquel adolescente que conocí, un momento en el tiempo donde éramos chicos y el mundo parecía moverse entorno a miles de sueños por cumplir. No se por qué, pero de pronto se hizo evidente que él nunca quiso ir más allá de ese espacio que ocupaba en mi corazón, de esa imagen que muy probablemente yo misma fabrique de quien era él.  

Procedo a hablarle, de nuevo, sabiendo que no voy a encontrar consuelo en sus palabras pero con una necesidad casi estúpida por leerlas. Pregunto por su mañana, aunque en el fondo quisiera hablar de todo y nada a la vez. Armo conversación para entretenerle e intento pensar una forma ingeniosa de hacerle saber que estoy en Madrid. Pregunto por las vacaciones, y procede a decir que mucho no le afectan más allá de los turistas. Aprovecho para decir una indirecta, algo que me hace sentir un poco tonta pero que me deja sin alternativa. A lo que responde, "cierto, subiste a España", y frunzo el ceño, recalculando. ¿Acaso ya sabe que estoy acá? ¿Se acordaba y no pensaba hablarme? ¿simplemente le daba igual? ¿O es que vio fotos que subí? ¿me observa de lejos?. Le envio no uno, sino dos audios, para contarle por qué estoy ahí pero dice que se va (de nuevo) y se que no va a volver a hablarme asique me tiro a la pileta casi sin pensarlo, con desesperación y ansiedad, con la sensación de que no había agua donde caer, y que el golpe...iba a doler.  

Voy al rooftop del hotel, me acomodo en una mesa solitaria y pido un trago. Pido algo fuerte para transcurrir este momento, para no acobardarme, para tener el corazón frío si la respuesta no es la esperada. Dejo que queme mis entrañas, dejo que queme toda expectativa para no decepcionarme. Después de dos horas de silencio y tres tragos más tarde, confieso que la razón por la cual le hable era justamente para decir desde un primer momento que estaba ahí, para vernos, para tomar un café, pero como no estábamos hablando no quería incomodarlo. Si me preguntan, yo ya sabía que las probabilidades de una respuesta positiva eran bajas, pero quizás lo que dolió no fue el "no" en si mismo, sino el cómo lo dijo, la elección de palabras. "Agradezco que me lo digas (procede a colocar un emoji, para suavizar la tensión). Ahora cuando pueda te escucho los audios, pero sobre lo de vernos, no me siento completamente cómodo con ello". Me quedo paralizada un rato, leyendo y releyendo las oraciones como si fuese a encontrar un mensaje oculto, una pista de algo que no podía verse a simple vista pero...no había nada que encontrar. Era él...diciéndome que no, de la manera más políticamente correcta que pudiese imaginarme y, al mismo tiempo, la más cruel. A esta altura, me resulta poético cómo es que en su arte de hablar, tiene la capacidad de decir tanto con tan poco. No se como lo hizo, cómo es que sus palabras se clavaron en mí como espinas en una rosa. ¿Cómo alguien de quien siempre espere y creí lo mejor podía responderme así? ¿Es este el mismo hombre que solía decirme que nuestras almas estaban entrelazadas, y que ahora no titubeó en decir que "no se sentía cómodo" conmigo? ¿A dónde escapó el hombre que hace seis meses me prometió no irse de nuevo y parece ahora estar preparando el terreno para desaparecer?.

Me resulta insultante que crea que está bien responderme así, a mi. Me sujeto la cabeza, intentando no perderla, intentando no llorar aunque el intento es en vano. Pido un último trago para aniquilar todo remanente de deseo de seguir en esta lucha que nunca debería haber sido lucha. El calor de pleno julio acelera la borrachera. Me acerco a la barra para pagar y terminar de una vez por todas con este día. El chico que me atiende intenta sacarme conversación pero no me encuentro interesada en nada más que en mi dolor. Busco el ascensor para descender al inframundo del que nunca salí y voy tambaleándome entre las paredes del pasillo que llevan a mi habitación. Me apresuro a responder que no pasa nada, que está bien, como si la daga que arremató contra mi no hubiese dolido. Como si no estuviese ahí, en una habitación de hotel, sangrando todo el cariño que le tenía a este hombre, por el que le tenía a su versión joven. Ya entre cuatro paredes seguras, lloro pensando que era verdad lo que decían: Peter Pan nunca quiso crecer, él simplemente prefiere permanecer como una idea, algo utópico, como algo distante en el tiempo, quiso dejar de ser de carne y hueso y ser 'algo', ser fantasma, ser sombra. Lloro porque yo sólo quería abrazarlo, al menos una vez, quería verme en el reflejo de sus ojos, volver todos estos años en algo tangible, en algo más que un chat. Lloro porque esta es la confirmación de que, si al menos le importara, hubiese elegido otra forma, otras palabras. Pero no. Encuentro que mis dedos se apresuran a pedir una explicación, al menos una que tenga sentido, una explicación que probablemente el no siente que me deba. Me toco el pecho de nuevo pensando de esa forma, como si eso doliera aún más que el hecho de que me respondió como si fuese una extraña en su vida. Mi ansiedad carcome mis pensamientos y todos estos sentimientos hechos remolino. Un huracán silencioso. Un huracán que todo lo arranca de raíz. 

"¿Puedo preguntar por qué no te sentis comodo con vernos? Solo si queres decirlo, esta todo bien igual", le digo. Espero un par de minutos y no responde. Mando 4 audios, separados, para no parecer desesperada aunque claramente no lo consigo. Audios donde intento suavizar la pregunta, aunque fue suave, aunque fue sincera; audios donde trastabillo como consecuencia del alcohol que ingerí, maldiciendo haber tomado así, maldiciendo necesitar tomar para juntar valentía para hablarle a una persona que un día sabía ser refugio. No, no esta todo bien. Yo no estoy bien. Pero se que a él no le importa lo cual hace todo esto aún mas difícil de asimilar. Dentro mío me reprocho estar mendigando de esta forma. Mi alter ego está enojado conmigo, con lo patética que me veo ahí, contra la pared, hecha un ovillo sentada en la cama mirando al techo como si algún Dios pudiese escuchar el ruego de una estúpida de mi calibre, una que espera algo de una hombre que nunca me rozo la piel. Miro el reloj y son las 8 de la noche. Decido que, por mi bien, tengo que bañarme, para quitarme el hedor del alcohol, para borrar incomodidad que le genero a una persona que pensé se sentía en completa comodidad conmigo, para dejar ir por el drenaje todo aquello que pensé que iba a ser, para limpiar mis heridas y esperar que el tiempo cicatrice este momento. Apoyo las manos en la pared de la ducha, agotada, totalmente drenada de fuerzas. Pienso en todas las veces que perseveré y triunfé, pero ahora...no deseo seguir. No tengo la energía ni la fortaleza para escucharlo decir nuevamente cosas que ni él ni yo vamos a poder olvidar. 

Deslizo el remerón que uso para dormir sobre mis hombros, y observo el celular de reojo. No hay señales de respuesta. Me acuesto con la esperanza de poder conciliar el sueño pero sólo puedo llorar en un aletargado silencio. No se por qué duele así pero francamente da igual. Estoy cansada de buscar un por qué a cosas que muy probablemente no lo tienen. Me da bronca no entender cómo es que de pronto el tiempo retrocedió y todo esto es un enorme deja vu. Una situación a la que yo misma me expuse. Una parte de mi desea ser una cobarde más, una que nunca hubiese descubierto la cruda verdad. Me despierto temprano, sin saber cuando fue que cerré los ojos, con la almohada humedecida, y un mensaje en la pantalla del celular bloqueado. Respiro hondo. "Vos podes", tengo que animarme para leer. "Es algo que cuando entienda yo mismo y sepa articular, te diré sin problema. No tengo del todo claro como definirlo" escribió...¿se supone que eso es una explicación? ¿eso es lo único que puede decir respecto a no querer verme?. "La verdadera pregunta, es que mierda haces insistiendo" me digo a mi misma. Me arrebata un enojo inminente. ¿Quién se piensa que es? ¿Quién cree que soy?. Después de haber compartido infinitas horas de charlas durante tantos años, después de la incongruencia de volver a reconectar como consecuencia de algo casi destinado a ser, sólo puede decir eso. No tiene sentido, pero esta vez, no me interesa saber. Escribo lo que me sale del corazón, totalmente derrotada, pero con la consciencia limpia, con la tranquilidad de quien intentó...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...