18 de junio de 2025

Black magic

Nunca pensé que pudiese pasarme esto. Nunca fui creyente de ningún Dios, pero todo lo que me sucedió en los últimos dos meses me acercó a creer que realmente existe algo que mueve todo, o que al menos si hay algo como el bien y el mal, la luz y la oscuridad. Ojalá pudiese poner en palabras todo lo que sentí, cada uno de los eventos que uno a uno me trajeron a donde estoy ahora; pero por el momento sólo puedo decir esto: nunca jamás tuve miedo a las cosas que no entendía, porque tenerles miedo es darles poder...pero esto...esto simplemente me superó. Y lo peor no fue el miedo, lo peor fue que crucé el umbral de lo desconocido completamente sola. Sin contención, con personas que quiero diciendo que me creían pero que debía parar el espiral de querer entender, de "engancharme" con lo que me estaban haciendo. Lo que ellos no entienden es que, cuando alguien deliberadamente te lastima, ES personal. No hay forma de negarlo, no hay forma de deshacerlo, de mirar para otro lado. A veces, las cosas simplemente son lo que parecen ser.  

Nunca llore tan desoladamente, nunca me desarme de esta forma. Una amiga me dijo "pasaste cosas peores en la vida" y se que es verdad, pero esto simplemente me tomó desprevenida, me rompió en mil pedazos, y todo fue sin la más mínima misericordia. Nunca pensé que alguien que te amara podía destrozarte así. Por momentos me pregunté que es lo que hice para merecer tanto dolor, tanta desazón, tanta maldad ajena pero luego me convencí de que las cosas que otras personas hacen, hablan de ellos, y no de quien soy yo. Siempre deteste las mentiras, son imperdonables para mí. Siempre fui muy rígida con eso. Nunca dejé pasar las más mínima de las traiciones. Siempre dije que nunca podría confiar nuevamente en alguien que es capaz de clavarme un puñal por la espalda...y sin embargo, a él lo perdoné. Muchas veces, demasiadas, más de las que merecía y muchas más de las que me avergüenzo en reconocer. 

Por momentos, me pregunto en qué momento el se dijo a sí mismo que esto no iba a salir a la luz, que no iba a darme cuenta, que podía escapar de las consecuencias. Y ella, que sabía que él estaba conmigo, que le habló sabiendo lo que quería y entró en un espiral donde realmente creyó que podía competir conmigo. Tengo los adjetivos más nocivos en la punta de la lengua, pero después me acuerdo de que históricamente las cosas se dan así. Los hombres engañan a las mejores mujeres, las que nunca podrían reemplazar, con las que menos valen, con aquellas que les dan igual. Esas que sólo son atractivas cuando implican algo prohibido, y luego, una vez que el daño está hecho, pierden el interés completamente. Si dijera todo a lo que me sometió esta persona, entenderían por qué pienso tan bajo de ella. Por qué sé que no me llega ni a los talones, ni físicamente ni como persona. La veía y no podía entender cómo, cómo es que la eligió, pero de nuevo, se que ni siquiera fue eso. Nunca la eligió y se que nunca va a hacerlo porque todo lo que ella representó y representará siempre para él es meramente un escape al compromiso, a lo verdadero. 

Volvió del viaje llorando, diciéndome que no había pasado nada, que no la conocía, que nunca estaría con una mujer tan horrible. Si yo pienso mal de ella, deberían haber escuchado todo lo que él dijo de ella, lo cual, irónicamente, no hizo más que confirmarme que realmente hizo lo que hizo. Con el pasar de los días, más me daba cuenta de que tenía razón, y mientras más lo confrontaba, más se convertía en alguien que no podía reconocer. Se ponía evasivo, erráticamente agresivo, verbalmente dañino y, sin embargo, lo más sorprendente, era verle los ojos transformarse en otros. Sus ojos claros, se ponían negros, no se podía distinguir la pupila de su iris. Sí, así como se lee. Una persona con la que nunca tuve discusiones fuertes, pasó a ser eso. Fue tan repentino el cambio, que quedé mentalmente descolocada. Me convencí de que eso era lo peor, de que ver a la persona que amaba convertirse en un desconocido era lo peor, pero nunca imaginé que todo sólo iba a empeorar más y más. No contaba con que existiera gente dispuesta a hacer lo que sea por conseguir quedarse con alguien. Esta mujer (si es que siquiera puede llamársela así), tenía una fijación con tenerlo para ella, a tal punto, que decidió privarlo de su voluntad. Algo que para mí era imposible, logró hacerme replantear muchas cosas de la vida. Nunca pensé que el desamor pudiese llevarme a hablar de conceptos que creí inexistentes y que de pronto, se convirtieron en una realidad. Mi realidad. 

Nunca quise nada de todo esto, tampoco me imaginé que pudiese existir gente tan mal de la cabeza, capaces de desearle la muerte a otros para conseguir lo que quieren, de usar magia negra, manipulación psíquica y doblegar la libertad ajena como si fuese un pedazo de plastilina que hay que moldear. Y yo, que sin ser del todo consciente de lo que venía aconteciendo hace meses, me transformé en un mero obstáculo dentro una guerra de cosas que desconocía que podía suceder, de tener que ser forzada a ver a la maldad personificada y tener que enfrentarla como si yo hubiese elegido estar en el medio de quien amaba y alguien que no sólo se obsesionó con él, sino también, con eliminarme del mapa. 


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