20 de febrero de 2025

Sweet like justice

Siempre creí en el karma. En que el mundo es redondo y que, todo lo que hacemos, de una forma u otra, nos vuelve. En la vida y en la muerte, todo se paga. Por eso cada vez que me han lastimado, simplemente deseo que les vuelva lo mismo que dan. Jamás le desee el mal, a nadie. Ni siquiera a personas que me han lastimado al punto de dejarme medicada y con ataques de pánico, ni mucho menos a aquellos que me rompieron el corazón por diversión o simple entretenimiento. Siempre dije que la vida iba a enseñarles, que iba a devolverles de su propia medicina. Y nunca me equivoqué. Cada vez que han querido tirarme abajo, sólo han conseguido tirarse abajo a ellos mismos. La torre sucumbe por la debilidad en sus cimientos, y toda mi vida fue dedicada a tomar momentos que me han generado mucho dolor y convertirlos en algo que me sume, que me construyan y me armen para volver siempre más fuerte. Como dicen muchos "cuando la vida te da limones, haz limonada". Muchas veces llorando me pregunté "por qué a mí? qué hice para merecer esto?" pero lo cierto es que cada una de esas personas que me han herido, cada uno de esos momentos donde mi vida estuvo en la línea, donde no encontraba motivos para seguir, han construido a la persona que soy hoy. Nada fue en vano, aunque claro, siempre existirá la duda existencial de qué hubiese sido de mi versión más joven si no me hubiese cruzado a las personas que me cruce, si sólo me hubiese topado con personas con buenas intenciones y un buen corazón. Con un poco tiempo y otro tanto de sabiduría, uno aprende a guardar siempre un as bajo la manga, para salvaguardarte en situaciones donde el resultado puede derivar en tenerte como víctima del rencor, la envidia o enojo ajeno; uno aprende a defenderse de los leones en la jaula, cuando no hay otra opción más que mirar a los ojos al enemigo y enfrentarlo. Nunca bajé los brazos, aunque muchas veces quise hacerlo. Siempre hubieron motivos para quedarme, y cuando nos los había, mi instinto de supervivencia los creaba. Siempre quise vivir, siempre quise disfrutar la vida aunque haya tenido la pésima suerte de siempre terminar con personas a las que no les importaba, que me usaban o simplemente disfrutaban de verme sufrir en silencio. Hubieron tiempos en que estaba rodeada por miles de personas, personas que pensé que al menos me apreciaban, y me sentía increíblemente sola. No sabía que aquellos que desean ser amigos de Dios y el Diablo, terminan por no ser amigos de nadie. Aprendí a mantener cerca a unos pocos, y a cuidarlos como desearía que me hubiesen cuidado a mí, con amor y dedicación, con tiempo y atención, con más gestos y menos palabras. No, no guardo rencor con aquellas personas que me dejaron sola cuando más las necesitaba, ni con aquellas que se eligieron a sí mismos por sobre el vínculo que tenían conmigo. De hecho, no guardo rencor hacia nadie. Lo cierto es que no vale la pena perderse por personas que prefieren perderte. No vale mi tiempo ni mi energía. Después de todo, la vida y el karma ponen todo (y a cada uno) en su lugar. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...