Necesito un minuto, al menos uno para recuperarme de esta situación. Un minuto que dure lo suficiente, unos días, una semana quizás, o dos. Todo esto me sorprendió de un momento a otro, sin advertencias. Necesito alejarme de estos pensamientos, de su presencia ausente, de la sensación que despierta en mí su nombre. Todavía no comprendo cómo es que estoy acá, cómo un recuerdo puede dar vuelta todo. Podría jurar que estaba bien, y ahora ya no lo estoy. No creo en nada pero si me preguntaran, diría que sí, que le rezaría a cualquier Dios para detener esto. Ya estuve acá, ya pase por esto, y no debería estar esperando algo que no llegó la primera vez. Parece que siempre estoy dispuesta a volver, a cerrar la puerta pero no trabarla con llave.
Puede que esto sea lo que se siente como perder la cabeza, perder los estribos. Tanta gente me dice que debería perder más el control, pero hace años que en mi vida todo está estructurado y armado para que funcione como un reloj de mecanismo Suizo. Hace dos semanas que soy un desastre emocional andante. ¿Fue real? ¿Algún día realmente me quiso o sólo me utilizó para entretenerse hasta que no le alcanzó (conmigo)?. Me convertí en un loop: sueño, me despierto para descubrir que me acuerdo todo - como si se tratara de un deja vu-, lloro en la ducha, grito para mis adentros, y repito el ciclo rutinario del que no puedo zafarme aunque quiera. Si me vieran por fuera, en el día a día, nadie sospecharía que internamente estoy quemando un bosque entero sólo para que el sentimiento no me queme a mí. Es un don del que no estoy orgullosa, pero que me ayuda a sobrellevar todo. Por dentro soy un huracán de preguntas sin responder, de respuestas que inventé para calmar el ansia y sobre todo lo demás, frustración. Siempre mantuve un nivel alto de autoexigencia. Muchos dirán que es porque desde chica fui forzada a ser adulta, lo cual es cierto, pero ya de adulta me ocupe de constantemente cumplir con las expectativas propias que fui formado que, a veces incluso, son más altas que otros tienen puestas en mí. Siempre en movimiento, siempre poniendo la cabeza en cosas que tienen algo que ofrecerme. No gasto mi energía en personas ni situaciones que no me suman porque eso es lo más parecido al autosabotaje que conozco. Hace tiempo que no me sentía así de abrumada, confundida y desorientada. No está en mí sentirme de esta forma, y por consiguiente, termino accionando como si no hubiese aprendido nada, como si ya no hubiese sufrido lo suficiente. No puedo con todo esto...necesito un minuto.
Es cierto que en parte es mi responsabilidad, por no poder dejarlo ir, por ser esta persona intensa e increíblemente terca que no puede aceptar que todo está en el pasado y que por algo, eso nunca cambió. Se que la respuesta se auto-explica: si hubiese querido comunicarse, lo hubiese hecho. Sabe donde estoy, sabe como contactarme, sabe quien soy. Estoy agotada psicológica y mentalmente, y se que no puedo seguir recibiendo con brazos abiertos la energía de alguien que hace años decidió no estar en mi vida, que incluso hoy, no se atreve a responsabilizarse de sus actos e intentar hablarlo como dos adultos civilizados. ¿Para que mirar mi foto y añorarme cuando podrías hablarme?. Nunca entenderé. No quiero entender la frialdad con la que hay que vivir para extrañar a alguien y ni siquiera tener las agallas para verbalizarlo. Sin importar cuanto me cueste volver a centrarme, siempre voy a preferir perderlo todo para ser sincera con lo que siento. Y quizás sea la nostalgia hablando, pero no puedo no querer a la persona que solía ser, no puedo no extrañarlo; y se que los dos crecimos, que ya no somos los mismos, pero en el fondo, aún así, querría saber de él. Estas dos semanas fueron como revivir una y otra vez sus palabras, verlo salir y entrar de mi vida como si fuese una puerta giratoria. Lo sueño y por un momento sigue estando, por un momento no pasó el tiempo. Pero no es real. Hace años no es real. Y todo esta premonición, esta intuición de que está pensandome...me vale una mierda si después de un rato vuelvo a ser nadie. Porque por mucho que no pueda soltar, se que valgo más que un momento.
No puedo dejar de pensar en esa conversación en la que todo se fue a la mierda...se que dije que estaba bien pero nunca me enfrenté a su ausencia, fue como llevarla conmigo a todos lados, en silencio. Será por eso que estas dos semanas me desestabilizaron con tanta facilidad, quizás necesitaba afrontar la realidad, aunque doliera. Y se que se supone que tengo que actuar como una adulta, y ser mejor persona pero tengo tanto para decir que no se como ponerlo en pocas palabras, no se como escribirlo sin que suene confrontativo, sin que suene como que estoy enojada porque no lo estoy, sólo estoy triste y angustiada porque esta vez no puedo ni culparlo a él, sólo soy yo, apuñalándome por la espalda cuando menos lo esperaba.
Sólo necesito recomponerme y centrarme...
Necesito un minuto...sólo uno.
24/2/25

No hay comentarios:
Publicar un comentario