A veces siento que tengo que disculparme, por todas estas formas que a veces no son ni mías. No es la primera vez que hablo de mi ansiedad, como si fuese una entidad que me posee, en vez de que sea en viceversa, lo cierto es que muchas veces ni yo puedo llevar la ansiedad. A veces, no se quien maneja a quien. Y desearía que fuese sencillo, que pudiese explicar qué se siente, cómo es padecerla. Lo cierto es que ya probe tapando el síntoma, ya mediqué mi ansiedad para detenerla, y funciona, mientras que estas fuera de vos, adormeciendo todos tus sentidos. Pero decidí que no quiero no sentir absolutamente nada, porque si siento esta ansiedad, que mil veces se apropia de todo lo mío, es porque tengo que aprender a domarla. Es parte un largo y complejo aprendizaje (por el que desearía no tener que pasar).
La mayoría del tiempo, puedo apagar este interruptor, me convenzo de que estoy bien, completamente bien, pero cuando menos lo espero, los pensamientos me desbordan. Pienso a mil por hora, hablo e incluso corto sentencias en el aire que luego termino en mi cabeza...a veces me siento prisionera, de mi propia sensación. Y mil veces tuve que pedir perdón por sentirme de esta forma, aún cuando la ansiedad sólo me consume a mí. Termino disculpándome como si estuviera loca, cuando simplemente actúo en razón de lo que surge de mí, incluso cuando sé que realmente estoy bien. Mis ex intentan usarlo en mi contra, como si ni siquiera fuera una persona, pero de nuevo, ¿cómo le explicas a alguien que nunca experimentó algo cómo es que se siente, cómo es que te recorre las venas y te trastoca la cabeza?. Es imposible, y de ser posible, muchos preferirían permanecer en la ignorancia de lo que es, de lo que implica, de lo mucho que se lleva de vos una sensación que ni siquiera parece ser real, tangible, comprensible.
Y pienso quizás ahora, en todas las veces que debe haberme limitado, que debe haber generado que pierda oportunidades y a personas que simplemente estaban intentando llegar a mí desde un espacio genuino. Detesto todas las cosas que hice y deje de hacer por la ansiedad, no porque no pueda hacerme cargo, no porque no pueda vivir con las consecuencias, sino más bien porque pensar en todas las cosas que podrían haber sido y no fueron, a veces, casi siempre, me mantiene despierta, en alerta, bajo el efecto del insomnio, en vela. Supongo que podría contar cómo es, una y mil veces, y sin importar cuántas veces escuche decir a otros "ya se te va a pasar" mientras soy un manojo de nervios y el corazón se me acelera sin motivo alguno, se que nada de todo lo que digan puede arrancarme una sensación que mil veces, me cala hasta los huesos, y mucho peor, cada centímetro de mis pensamientos.

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