Nunca pensé que esto fuese a doler. Que lo que tengo con él, tenga el título que tenga, fuese a dolerme. Supongo que es porque a primera vista, no parecía un hombre que fuese capaz de generarme angustia ni ansiedad…que quisiera (aunque pudiera) lastimarme. Estaba segura de que estaba cien por ciento conmigo, porque lo veía en sus ojos, podía ver que gustaba de mi en esa forma intensa que uno siente cuando apenas conoce a alguien y sólo puede ver el lado lindo de esa persona.
Creo que antes me veía como si fuese esa persona que elegiría sin dudas, y después, esa chispa en sus ojos se fue disipando. Y su certeza, se convirtió en duda. Y mi certeza, que lejos estaba de la duda, no pude evitar sucumbir ante la seducción de lo desconocido, que siempre me lleva a lugares oscuros y solitarios, a lugares donde nunca podría encontrar a nadie, aún cuando lo intentase. Lo pude sentir, se incluso distinguir el día en que sucedió, el día en que te desconectaste. Empezó por hablarme con frialdad por whatsapp, y siguió por marcar distancia en sus palabras. Fue casi como haber dejado de ser hermosa e increíble ante sus ojos.
Intenté no darle importancia, pero es imposible evadir el hecho de que sigue hablando con otras mujeres, que sigue buscando, como si no me hubiese encontrado. ¿Acaso estas buscando a alguien mejor? ¿alguien que cuadre más con tus expectativas? ¿una mujer más linda? ¿mas flaca? ¿mas vacía? ¿menos cuestionadora?. No entiendo. No comprendo cómo es que podes mirarme como solías hacerlo y arrebatármelo. Me mostraste tu mejor versión y decidiste no seguir compartiéndola conmigo. ¿Acaso no soy digna?. Quiero desesperadamente darle sentido a tu accionar, quiero justificarlo porque adoro estar alrededor tuyo, y porque se que es la única forma en la que puedo quedarme donde estoy.
Quiero comprender por qué ya no califico como “hermosa”, por qué necesitas hablar con otras mujeres como si charlar conmigo no fuese suficiente, por qué necesitas agregar cinco mujeres por día a tus redes sociales si ya me tenes a mí. Lo cierto es que, sin importar cuantas veces hable de esto, cuantas veces le dije que me molesta que hayan otras (aunque sea sólo para intercambiar palabras), sé que no hay mucho más que pueda hacer. No puedo obligarlo a parar, no puedo seguir insistiendo con comunicarle las cosas que me molestan si no escucha. Y como no puedo cambiar su accionar, se que tengo que cambiar el mío. ¿Cómo se hace para no querer a alguien una vez que ya lo estas queriendo?. No se puede quitar el cariño de la nada. No puedo cerrar mi corazón y pretender que nunca se lo abrí.
Quiero comprender por qué ya no califico como “hermosa”, por qué necesitas hablar con otras mujeres como si charlar conmigo no fuese suficiente, por qué necesitas agregar cinco mujeres por día a tus redes sociales si ya me tenes a mí. Lo cierto es que, sin importar cuantas veces hable de esto, cuantas veces le dije que me molesta que hayan otras (aunque sea sólo para intercambiar palabras), sé que no hay mucho más que pueda hacer. No puedo obligarlo a parar, no puedo seguir insistiendo con comunicarle las cosas que me molestan si no escucha. Y como no puedo cambiar su accionar, se que tengo que cambiar el mío. ¿Cómo se hace para no querer a alguien una vez que ya lo estas queriendo?. No se puede quitar el cariño de la nada. No puedo cerrar mi corazón y pretender que nunca se lo abrí.
Se que prefiero tu cuerpo, a tener sólo un cuarto de tu corazón. Porque te quiero. En silencio. Intensamente. Y como se que vos no me queres, o al menos no en la forma en que yo lo hago, prefiero enfriar mi cariño como puedo, como me sale, y eso sólo lo consigo dando un paso atrás. Todo el mundo dice que te de espacio para el deseo y si bien me pregunto por qué todos necesitan perder para ganar, por qué necesitan dejar algo para darse cuenta de lo mucho que valía lo que tenían...siento que quizás, es necesario. Quizás, la distancia, es el mejor shock de realidad...

No hay comentarios:
Publicar un comentario