A veces me pregunto por qué me quedé en lugares inconvenientes, perturbadores para mi tranquilidad. No puedo dejar de pensar en los hombres que se acercaron a mí con el corazón roto, que me contaron todas esas formas en que los lastimaron y que terminaron dejando mi vida de una forma abrupta y dolorosa, dejándome en el mismo estado en el que dijeron estar cuando entraron en mi vida. Y pienso que quizás este mundo está plagado de personas que no saben hacerse bien, que como nunca nadie los cuidó y los quiso bien, no saben como hacerlo con otros. Y te lastiman, te llenan de cicatrices como las que tienen en su piel, para poder encontrar algo de su reflejo cuando te miren a vos, sangrando. En todas esas ocasiones me culpé por situaciones y acciones que no me concernían, que basicamente nada tenían que ver con quien soy. Me enojé más conmigo que con ellos, con mi predisposición a quererlos aún de lo mal que me hacían. No debí hacerlo, no es justo llevar una relación al hombro en soledad. No es justo darlo todo por alguien que no está dispuesto a hacer lo mismo. Ellos me lastimaron, es verdad, pero más me lastimaba lo que yo me hacía. Quedarme, deambular perdida alrededor de ellos, y sentir la necesidad de ser perdonada, por errores que nunca fueron míos, por ser quien era, por fuera y por dentro, tan adentro que mi vida tambaleaba.
Muchas veces cedí para poder tener a muchos de esos hombres de los que hablo, cedí partes de mí, porque eso es lo que pasa cuando haces pedidos a los que sabes que la respuesta es "no" aunque termines diciendo que "sí". Porque una cosa es dar algo de vos por voluntad propia y otra porque alguien necesita que les des algo que los llene, aún cuando eso en parte te vacíe. En ese proceso de despersonalización de quien pensabas que eras, empezas a desconocerte cuando te miras al espejo. Tu mirada es más oscura, porque tu corazón está bajo la gran sombra de un hombre egocéntrico, que se planta al lado tuyo para que no puedas brillar. En muchos sentidos, esa persona te da todo para quitártelo, pero te quedas porque tu cabeza sólo puede registrar lo que te hace sonreír por una milésima de segundo. Te quedas por las razones equivocadas porque es el hombre equivocado. Una persona que te quiere nunca te descuida al punto de hacerte mal con su complejo de superioridad.
Puedo escuchar el eco de todas mis malas decisiones, de esos pocos pero aún significantes errores que cometí eligiendo a las personas con las que tuve una relación, pero al mismo tiempo soy consciente de que para poder avanzar, hay que aprender a estar en paz con nuestro pasado. Se que este es el primer paso para poder mirar hacia adelante, y construir algo con alguien que nunca me haga sentir cosas que sé que no merezco. Siempre quiero poder estar orgullosa de estar con alguien que me mire como si el paraíso fuese un lugar en la tierra, conmigo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario