3 de noviembre de 2018

Better off (PART VII)


...No me imaginaba nada de todo esto. ¿En que momento fue que este hombre que parecía y decía querer una relación seria, se convirtió en un insensible?. Casi no pude dormir, y cuando fueron las 6 am, sonó la alarma de mi celular. Sé que la escuchó, pero no movió ni un pelo. No quise levantarme de la cama, así que esperé a que fuesen las 7, y me propuse al menos cambiarme. No podía llegar tarde al trabajo, pero no podía pensar en otra cosa más que en la ducha que prometió que nos ibamos a dar juntos y yo ahí, mirándolo mientras dormía. Fue un momento de debilidad, fue un momento en que decidí anteponer lo que sentía por Santiago a mi propia dignidad. Me acuesto ya vestida en la cama y lo muevo un poco, porque me tengo que ir, pero no se cómo. Reniega con su sueño, algo que debe ser mucho mas dulce que la realidad que me estaba haciendo vivir a mi, y abre los ojos. "¿Que hora es?¿No te ibas màs temprano?", y yo me quedé en estado de shock, no sabía que responderle. ¿Acaso debería haberme escabullido como si estuviese avergonzada de estar ahí a su lado? ¿Acaso debía actuar como una puta de la cual ya había recibido su mayor oferta, que no era más que sexo?. "No, es que no se como irme", dije, cuando en verdad sólo quería recriminarle no haberme dicho ni los buenos días, ni haberme abrazado una vez a la noche, ni haber mostrado un sólo signo o representación del cariño que durante semanas venía diciendo que sentía por mi. "Bajá que el de seguridad te abre" y se dio media vuelta de nuevo para darme la espalda, y lo muevo de nuevo, a lo que me mira de costado y le pregunto un poco rota, un poco dañada sin retorno, "¿no vas a saludarme ni siquiera?". Y con un "ah sí", me da un beso tan corto en los labios que me suena a la peor despedida. 
Adentro mío ya sabía que algo andaba mal, lo supe enseguida, la noche anterior, pero me lo negaba porque estaba entusiasmada con haber encontrado a alguien con quien poder charlar. Con un nudo en la garganta, agarré la cartera, y me dirigí a la puerta haciendo un esfuerzo para no llorar. Que triste ese momento en que te das cuenta de que alguien no sólo no es quien esperabas, sino que también se comporta como todo eso que no buscabas encontrar, todo eso que sabes que si hubieses visto con tiempo, no hubieses elegido. Cierro la puerta tras de mi y llamo al ascensor para bajar al lobby donde el de seguridad con una gran sonrisa (que no le pude devolver) me abrió. Me pedí un Uber y me fui a trabajar. Estuve toda la mañana pensando y analizando, pero no pude llegar a a ningún lugar. Ese jueves no me habló en todo el día, y cuando no pude más con la ansiedad, le hablé, aún sabiendo que siempre el primero en hablar fue él. Me respondió cortado, por dos días, hasta que no lo soporté más y exploté con toda mi sinceridad. El primer día dijo que estaba imaginando cosas, que no le pasaba nada...y el domingo, sin mucho más, y llevandose la contra a todo lo que alguna vez me dijo, Santiago confesó que no estaba preparado para una relación, y que veía que conmigo las cosas iban muy rápido por lo que pensaba que iba a ser mejor no vernos, por el momento, lo cual para mi se tradujo como un rechazo. Era eso, me estaba rechazando y diciéndose a sí mismo que manejó las cosas de forma prolija. Quise entender, pero después me jodió que me haya dicho siempre que quería para lo que al final dice no estar preparado. ¿Para que ilusionar a otro con falsas expectativas si no sabes que queres?. Santiago no sabía muy bien que decir, y pasó de responderme en segundos a dejarme colgada hablando sola por horas. No respondía y cuando lo hacía, sus palabras estaban vacías. Y sus silencios, decían todo eso que sus palabras no tenían el coraje de pronunciar. De pronto, me sentí muy usada, y lloré de impotencia. No había más nada que hacer, y podía estar hablando sola en una conversación de dos, o simplemente, cortar por lo "sano". Aprendí a dejar lugares y personas tóxicas. Y esta no iba a ser una excepción, por mucho que me dolía, entendía que quedarme queriendo a alguien así, sólo podía dolerme, porque en el fondo siempre iba a saber que él no me quería igual. 
Pensé que la historia de alguien, el sufrimiento, decía algo de las personas. Como si eso les diera algún estilo de pudor a la hora de lastimar, porque ellos saben de primera mano lo que es estar lastimado. A mi me han lastimado muchas veces, y tengo mi historia de sufrimiento, pero no por ello voy por la vida lastimando a otros, no por mi dolor voy intentando generarle lo mismo a otros, y encuentro que no es justo las personas que hacen eso, no es justo que le devuelvas con limosnas a alguien que te dio lo mejor de sí. Y como siempre, como con todas las personas ingratas que me crucé en la vida, de esas que menosprecian la importancia de conectar con otra persona, le deseé que le vuelva lo que dio. Porque con personas así, es sólo cuestión de tiempo para que después, se crucen con alguien igual a ellos, alguien que les devuelva con su propia medicina. 

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