1 de octubre de 2018

Overdose (PART III)



No puede ver absolutamente nada de la película, porque aún en los tramos en que él no estaba tocándome, yo me sentía compelida por su presencia. No podía dejar de preguntarme cómo es que había llegado hasta ahí, hasta esos brazos que sólo querían abrazarme. Me convencí de que la espera había valido la pena, que todo ese tiempo esperando algo bueno se resumía a momentos como ese, sintiéndome en la cima de la montaña, y aún mejor, acompañada. Supongo que las vistas son tan hermosas que perdes conciencia de todo lo demás, nada más te importa porque esas vistas...la puta madre...esas vistas lo pueden ser todo. A veces tenes tantas ganas de compartir momentos con alguien, que terminas esperando que todo el mundo sea esa persona con la que puedas sentarte a charlar de todo, de lo bueno, de lo malo, con quien puedas salir a tomar algo, al cine, comer, con quien puedas llorar de la risa o de angustia, porque todos sabemos que la vida no siempre es color de rosas, a veces tocan las malas y ahí...ahí es cuando sabes quien va a aferrarse al barco y, si es necesario, hundirse con él...sólo para estar con vos, para hacer de tu roca. Pensé que Santiago era esa persona. Por ese día...pensé que realmente iba a ser esa persona, y cuando me di cuenta de que no iba a serlo...se me rompió un poco el corazón. 
Cuando salimos del cine, Santiago me agarró de la mano y así fuimos hasta el estacionamiento. Cuando estaba pagando, me besaba, y pude ver de reojo a unas chicas mirándolo. Pensé adentro mío "es mío", como si eso impidiera que ellas pudieran tener del veneno que él me estaba dando a mí, pero no, no lo pensé en el estricto sentido de eso que es propiedad de uno, lo pensé más como si su corazón sólo pudiese verlo yo, porque era la única con quien lo compartía. Santiago no podía tener suficiente de mí, incluso en el auto, me tocó. Y cuando llegamos a la puerta de mi edificio, hubiese querido que subiera a mi departamento, hubiese querido ser suya en todas las formas que existieran. Pero le mentí, porque pensé en que después de cogerme, todo eso, todo lo bueno iba a desaparecer. Y me enoje un poco porque no quiso estacionar para que al menos lo besara un rato más, para que al menos tuviera más de mi droga personal. Pero en el fondo, estaba enojada conmigo, por privarme de su cuerpo en mi cama. Mis miedos se adueñaron del final de la noche, aún cuando al dia siguiente el enojo se desintegró con su "buen día". Lo cierto es que, me moría de miedo de darle una noche, sabiendo que yo iba a querer miles con él, sin saber si eso era lo mismo que él iba a esperar de todo esto. De mí. Conmigo...

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