23 de septiembre de 2018

Damaged heart (PART I)



Todo pasó tan rápido. La verdad es que no vas por la vida esperando encontrarte con alguien con quien puedas conectar, y creo que es por eso que, cuando finalmente te pasa, cuando finalmente encontras a alguien con quien podes hablar sin sentir que todo va a irse a la mierda en una milésima de segundo, tenes esta gran carga, esta casi responsabilidad de cuidarlo. A veces tengo que convencerme de que todos actuamos como adultos cuando se trata de relaciones, porque ya no somos adolescentes perdidos, pero al final, todos parecemos estar en una eterna secundaria cuando se trata del amor. Siendo sinceros: ¿Cuantas veces el miedo te paralizó? ¿Cuantas veces te alejaste de personas para no sentir? ¿Cuantas veces evitaste momentos solo para no ver en que terminaba todo?. Si, la palabra terminar da miedo. Puede que se termine, pero ¿nunca te preguntaste lo que sería de vos si hubiese empezado?. Es verdad, quizás el comienzo da lugar a un final, pero ese divino comienzo vale cada posible dolor. Superaría todos los miedos solo por sentir el comienzo de algo. Supongo que eso es lo que me separaba de Santiago. Parece una tontería, pero el miedo tiene el poder de alejar a dos personas, tan lejos que hasta parece que se crea un abismo imposible de cruzar. Dijimos que estábamos dispuestos a correr el riesgo de enamorarnos perdidamente el uno del otro, pero la única que realmente lo dijo, enserio, fui yo.
Es difícil entender esto, pero como tuve tantas malas experiencias, a veces desde antes de empezar algo, ya estoy mentalmente preparándome para el final. Es casi un reflejo de lo que yo creo que es un corazón lo suficientemente lastimado como para buscar un poco de refugio y protección de esa forma. Incluso antes de vernos por primera vez, le dije a Santiago que evitáramos las cursilerías. No quería que me dijera que iba a ser increíble, no quería que endulzara algo que después podía terminar en una noche amarga e imposible de remontar. Asi que no lo hizo. Cuando nos vimos la primera vez, fue sin presiones. Y funcionó, por un tiempo, lo hizo. Pasó a buscarme en su auto y fuimos a comer a un conocido restaurant por Av. Libertador, y mientras intentábamos encontrar lugar para estacionar, lo miraba. Inspeccionaba cada una de sus facciones. Y cuando me miraba de reojo y me sonreía, sentía un dejo de tranquilidad. Nada puede salir mal cuando alguien te sonríe así (pensaba). Mientras comíamos, en un momento me miró con esos ojos de quien quiere ser sincero con alguien, con los ojos de quien necesita alguien un confidente. Me contó que su papá los abandonó cuando él era apenas un nene y yo me quedé helada. Nunca habían abierto su corazón conmigo en la primera salida. Nunca habían confiado en mí así. Y me gustó. Recuerdo haberlo escuchado contarme toda su historia y después haberlo mirado a los ojos y sonreído. “Bueno, algunas de las cosas que nos pasan nos llevan hasta donde estamos hoy” le dije. Porque es verdad. Nuestro pasado es la razón de por qué estmos donde estamos, y lo que hacemos hoy, es la causa de lo que está por venir. No dudé de su corazón, de su transparencia, ni de lo que tenía adentro suyo. Nunca pensé que un corazón así pudiese lastimar. Y supongo que es una lástima ahora que, tan tarde, lo sepa...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...