Últimamente, no puedo evitar dejar de pensar en todas estas cosas que las personas suelen hacer para fingir que algo o alguien no les interesa. Esas mentiras o engaños que cuentan para no admitir lo que realmente sucede. Es que a veces la sinceridad se vuelve el objeto más deseado cuando estás buscando a alguien con quien pasar tiempo de calidad...porque no, no quiero estar con alguien que necesite mentirme o mentirse a sí mismo para poder estar juntos. Quiero algo sano. Y con sano me refiero a sincero. Siempre quise ese tipo de vínculo, aunque últimamente encuentro que es casi imposible de conseguir, porque sin importar cuanto le gustes a alguien, o cuanto te guste a vos, parece imposible ocultar verdades, sin importar cuan bueno seas mintiendo. Todas las redes sociales conspiran diariamente contra quienes no quieren ni pueden admitir que hay algo que no te están diciendo. Y no hay que ser Sherlock Holmes ni Watson para enterarte de cosas que están ahí, al alcance de un 'click'.
Me ofende que nadie se gaste siquiera en disimularlo. Comentarios, likes, seguir o no seguir, aceptar o rechazar. Todo se vuelve una declaración inconsciente o consciente de algo. Mauro es este chico que me insistió mucho tiempo para salir. Y la verdad es que siempre le dije que no...no por que no me interesara ni me pareciera atractivo, sino más bien porque para mi, juntarme con alguien por primera vez, implica mucha energía, una que a veces no poseo. Una vez que ya pasas la primera salida, y nadie se siente incómodo, que nadie tiene que pretender, ahí es cuando se ve realmente como es la persona. Ni siquiera hay que esperar a la segunda cita...las siguientes horas determinan qué es lo que le generaste a la otra persona. Así de rápido y efímero es todo. Si no te habla dentro de los dos días siguientes a la salida, es altamente probable que no le intereses demasiado, pero claro...si no consigue a nadie mejor, va a acudir a vos nuevamente en cuyo caso, al menos yo, ya pierdo el interés. Pero Mauro insistió y después de lo que creo fue un mes de vueltas o indecisión mía, salimos. No iba con mucha ilusión sobre la salida, pero iba alimentada por sus ganas de verme. Solía pensar que las ganas de verte con alguien son equivalentes a la confianza que podes tener en que todo va a salir bien, porque...cómo puede ser que salga mal si hay tantas ganas de por medio?. La voluntad mueve montañas. Pero, las redes sociales demuestran constantemente que me equivoco. Las ganas pueden estar un día...y al día siguiente no. Hay tanta oferta de todo, que todo el mundo está siempre esperando algo mejor, algo más que la persona anterior no tiene. Y así, en un círculo vicioso, la búsqueda del todo se vuelve infinita. Así que no, no siempre alcanza con las ganas, y en muchas ocasiones, incluso, tener ganas de algo o alguien, no implica absolutamente nada. A veces las personas simplemente son muy exigentes, y quieren encontrar todo en vos aunque sepan que no es posible, así como yo no podría encontrar todas mis exigencias en otra persona. Es verdad, nadie es perfecto, pero a pesar de todas las frustraciones, sigo creyendo que uno puede encontrar perfectamente imperfecto a alguien, y que eso, alcance.
Salí del deparatmento y ahí estaba, abrigado, esperandome en la puerta...con el auto en marcha atrás suyo. Lo saludo y nos metemos rápido en el auto. Y no me siento insegura, ni incómoda, no tengo esta sensación de estar dirigiendome a una mala cita asique calmo mis nervios. Me lleva a un lugar rico donde cenamos y tomamos. Me cuenta que siempre va a preferir un buen whisky on the rocks por sobre cualquier cerveza y me río, porque su confesión y su sonrisa me llevan a lugares tranquilos, sin ansiedad. Estoy contenta con nuestra charla...estoy contenta con este contacto que no simula tener fecha de expiración. Estoy satisfecha con mi decisión de juntar mis energías y arrancarme de la cama, de bañarme y cambiarme, ponerme linda y pintarme, y que no haya sido por él...sino porque yo encontré en mí las ganas de salir conmigo en primer lugar y con él, como esa compañía de calidad que tanto necesitaba.

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