1 de junio de 2018

In the dark


Miedo. Eso es lo que siento. Por fuera, estoy bien. Nadie lo nota, pero estoy muerta de miedo. Soy esta mujer que por fuera no muestra nada. Fácilmente podrían pensar que soy feliz, que me alcanza con todo lo que soy. Pero estoy en la sala de espera, por tener mi control después de seis meses. Y puedo notar lo nerviosa y ansiosa que estoy por cómo muevo las manos, por cómo no puedo deshacerme del tic de mi pierna derecha. Miro a un hombre enfrente mío, al que llaman antes que a mí, y se lo ve con peor pinta que la mía, pero eso no me reconforta. No me tranquiliza pensar en la miseria ajena para evitar racionalizar la mía. Suena el número 022 en la pantalla de llamado de los túrnos y me levanto, intentando no flaquear. Hago un intento de aliento interno "vamos, vos podes, va a estar todo bien". Pero en cuanto abro la puerta del consultorio...siento que estoy abriendo esta caja de pandora, esta vieja caja que tenía escondida abajo de la cama hasta hoy. César me saluda y me dice "como cambiaste...estas muy bien" y se queda medio atónito junto con su médico ayudante, un chico de unos años más que yo. Y empiezo a vomitar verdades que ni siquiera sabía que tenía adentro mío, de forma desordenada, precipitada y atolondrada. Es parte del control que me pesen, y le explico que no quise pesarme en todo este tiempo, porque tengo miedo de volverme paranoica del peso...pero la verdad es que ya lo soy. "No se como controlar mi ansiedad, y como chocolate, y como mal, aunque coma poco, porque en mi cabeza todo esta desordenado, y no se cómo hacer...no se como dejar de pensar en esto, no se como pensar en otra cosa cuando como". Y se quedan en silencio. César parece estar atónito por las cosas que digo, y francamente, hasta yo quedé un poco sorprendida con lo que dije. ¿Cómo es que todas esas palabras y pensamientos estaban en mí y ni siquiera lo noté?. Intento arreglarlo pero es peor. Siento que esto es un calvario...me pesa pero le pido que no me diga el número. Y siento que esto es un problema. Mi cabeza, de nuevo, siendo mi peor enemigo. 
"No entiendo cómo es que no ves el lugar en donde estas..." y el médico ayudante quiere interferir y me pregunta algo que me incomoda más "...no podes ver que estas flaca?". El médico levanta una mano y él frena, porque sabe que la pregunta simplemente no ayuda. Intento defenderme diciendo la verdad: sigo en terapia. Me operaron, baje mucho de peso y ahora...ahora esto es un problema. Aparentemente mi cabeza no puede ponerse al día con mi cuerpo, y es sumamente estresante no poder estar a la altura de la situación, defraudarme de nuevo, con una facilidad con la cual no podría defraudar a nadie más. "Necesito que no dejes de hablar de esto...porque todas esas cosas que pensas se volvieron los barrotes de tu recuperación". Y no puedo negarselo, y me quiebro...me cuesta hablar porque César parece ver mis miedos, esos que ni yo reconozco frente al espejo en el silencio de mi habitación. "No puedo evitar querer estar más flaca", y él me frena a mí, "tu problema no es tu metabolismo, el problema está en tu cabeza, y hasta que no cambies eso, todo el resto va a ser difícil". Y me callo, porque si sigo hablando se que voy a arruinar absolutamente todo, si es que ya no lo hice. Hago mi esfuerzo por escucharlo, pero mi cabeza ya está en tantos lados al mismo tiempo que no puedo realmente pensar en lo que me dice. Ahora me da un turno para dentro de quince días. Y mi sana y pronta recuperación se convirtió en un largo proceso del que no puedo, y en cierto punto tampoco quiero, escapar. 
Estuve tan pendiente de todo, de mi trabajo, de la facultad, de problemas económicos, de los hombres que comencé a conocer, de mis amigas, de todo...que me olvidé de mí. Mi mayor prioridad, se convirtió en eso que dejé último en la lista. Y se que tengo que cambiarlo, se que tengo que encontrar esa paz interna que sostuve por meses, porque si quiero que esto funcione, que vivir funcione, necesito estar conmigo. Necesito ese silencio que sólo la soledad te da, necesito mejorar en todos esos aspectos de mí en los que me fallo, y después darle lugar al resto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...