29 de mayo de 2018

I want to know (the truth)


Odio la mentira. No por el contenido de la misma, sino por lo que implica. La mentira significa, por sobre todo lo demás, que a la persona que la emite no le importas lo suficiente como para respetarte, lo mucho como para quererte y armarse de valor para emitir la verdad, que por muy cruda que sea, al menos te da la posibilidad de elegir. Sería capaz de perdonar una verdad, pero una mentira....una mentira simplemente me destroza el corazón. Hace poco estuve con un chico, Emiliano. Siempre voy con la idea de que conocer personas nuevas es una buena forma de abrir la cabeza, de que conocer personas nuevas también te la posibilidad de ampliar tu mundo personal, más allá de lo que pase con esa persona. Emiliano parecía ser ese tipo de hombre muere por estar con una persona que lo quiera, por estar con alguien que sólo le de amor a él. Emiliano muere por una relación pero no por el esfuerzo que implica tener una. Quiere que sea sencillo y fácil. Y ya de por sí, yo no soy nada de todo eso: soy compleja, como un tetrix imposible de resolver pero que puede mantenerte en vela deseando poder comprender su misterio.
Y será que por eso me tomó como a un desafío. El desafío de abrazarme, de besarme, de mirarme sin sentir culpa, de tocarme, de entrar a mi casa, de llevarme a la cama, de cogerme y de dormirse abrazado a lo que quedaba de mí. Cuando Emiliano se fue por la mañana, dejó en la mesita de luz una cadena que colgaba de su cuello antes de dormirse. Salí con muchos hombres y se por experiencia que si no quieren volver a verte, toman el recaudo de fijarse bien de no olvidarse nada. Lo sé. Y se que fue un acto no consciente. Se que Emiliano teme que sea ese tipo de mujer que se coge a un hombre y desaparece, aunque en el fondo yo tema lo mismo de él. Porque a veces los miedos son los mismos, con distintas caras pero con el mismo fin. Y cuando se va siento esta sensación de tranquilidad, que nunca sentí. Es que voy a verlo de nuevo, lo se. Y eso me deja calma en mi cama, feliz y completa dentro de mis sentimientos, que lejos están de esa asquerosa ansiedad que suele atacarme cuando un hombre se va de casa apurado. Siento que Emiliano tiene algunas de las cosas que Alan me daba, y debe ser por eso que sin conocerlo mucho ya siento un poco de apego a su corazón.
Me despierto tarde y ya tengo un mensaje suyo. Y mis miedos se achican. Que lindo es sentir que una persona no necesita recurrir a una mentira para pretender que todo está bien cuando no lo está. Me gustan las personas genuinas, que no necesitan recurrir a engaños personales para poder escapar de situaciones o personas. Pero por la noche entro a mi perfil de instagram, y veo que se comenta las fotos con una rubia que nada parece tener en común conmigo. ¿Quien carajos es esta chica?. Entro a su perfil, porque la curiosidad siempre me gana de mano, y veo que en todas sus fotos intercambian comentarios. "Sos hermosa", y mil emojis alucivos. Me dan ganas de vomitar, me da asco él, pero más asco me doy a mi misma por elegir hombres así...hombres que pretenden interés sólo para conseguir lo que quieren, para después pasar rapidamente a su próxima víctima. No quiero ser víctima de un hombre. No quiero ser presa de nadie. No quiero ser la mujer que se queja de la posición en la que está cuando la eligió. Le pregunto quien es esa chica, pero se que no tengo derecho inquisitivo de reclamarle nada...y cuando me explica ya no quiero saber. Qurería su verdad antes de saber su mentira, y ahora todo parece una mentira más, por más de que quizás no lo sean. Ya perdí el interes que tenía por ese hombre que me abrazó después de una larga noche de sexo, porque cuando pasó eso, no sabía de sus mentiras, y por muy dulce que sea el engaño, se que siempre elegiría la amarga realidad. Y su cadena, que sigue en la mesa de luz, es un recordatorio borroso de un hombre que nunca fue Emiliano, que nunca fue nadie que conocí. Porque no, todavía no conocí a ningún hombre que me haya hecho sentir como que valía...que jugarsela sin pensar por otro que no fuese yo misma valiera la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...