¿Por qué te reís? me pregunta. Supongo que nunca pudiste verlo, ni en el momento ni después cuando te acostaste lejos de mí a pensar que sería de vos si tan sólo todo pudiera ser simple como hacer de una cama un refugio al que siempre puedas volver, conmigo. Me reía porque estábamos ahí, porque te quise en secreto desde el día en que conseguiste entrar en mi corazón. Tenerte por una noche se sentía como bailar sin pasos, sin manuales que dijeran cómo hacerlo. Pero estoy acostumbrada a moverme por instinto, y la última noche que te vi tuve un mal presentimiento, lo tuve en silencio mientras las luces adentro seguían apagadas pero el sol se acercaba por la ventana. Pude verlo en tus ojos, ese pensamiento, carcomiéndote la cabeza, comiéndose el sentimiento sólo para no tener posibilidad de sentirlo. Soy la primera en saber lo que es querer escapar de un lugar, soy la primera en saber lo que es romper un corazón porque lo hice con muchos, pero podía sentir en mis huesos como te alejabas, podía sentirte lejos por la mañana aunque por la noche hubieses estado por todos lados encima mío. Nadie podría robarme esos recuerdos, nadie podría apropiarse de esos momentos grabados en mi cabeza. Supongo que ahora sólo escribo para no olvidar. Porque cuando vos decías mi nombre el mundo frenaba, cuando era con vos no era igual. Y toda la anticipación, todo el silencio, y la espera desesperada finalmente me dieron algo que no doliera, algo fugaz pero concreto. Nadie tiene idea de lo que pasó entre vos y yo, sin importar a cuantas personas se lo contemos, sin importar lo que te digas a vos mismo o yo a mi misma para seguir adelante. Nunca te quise como un amigo, aunque así fue como empezamos, nunca quise ser sólo un oído, porque lo único que podría desear es que aparezcas y me quites el vestido que llevo puesto ahora mismo, como si fuera la única tarea que te fue encomendada cumplir. Enredo mis manos con las tuyas sólo para poder fingir que es posible que permanezcan así en el tiempo, sin importar cuan lejos estemos el uno del otro. Dejaste tu marca en mí, un tatuaje con forma corazón en mi hombro derecho, dorado como tu valor para mí, donde dejabas un rastro de besos que me hacían temblar. Solías poder ver más allá de mis huracanes, más allá de mis imperfecciones y todos mis desastres. Solías ver a través de mi alma, y ahora que vendaste tus ojos sólo para no saber de mí, espero que te acuerdes, que siempre te acuerdes de las noches que nos tuvimos, que lejos de ser muchas, al menos para mi, fueron inolvidables. 12 de noviembre de 2017
Kisses in the dark
¿Por qué te reís? me pregunta. Supongo que nunca pudiste verlo, ni en el momento ni después cuando te acostaste lejos de mí a pensar que sería de vos si tan sólo todo pudiera ser simple como hacer de una cama un refugio al que siempre puedas volver, conmigo. Me reía porque estábamos ahí, porque te quise en secreto desde el día en que conseguiste entrar en mi corazón. Tenerte por una noche se sentía como bailar sin pasos, sin manuales que dijeran cómo hacerlo. Pero estoy acostumbrada a moverme por instinto, y la última noche que te vi tuve un mal presentimiento, lo tuve en silencio mientras las luces adentro seguían apagadas pero el sol se acercaba por la ventana. Pude verlo en tus ojos, ese pensamiento, carcomiéndote la cabeza, comiéndose el sentimiento sólo para no tener posibilidad de sentirlo. Soy la primera en saber lo que es querer escapar de un lugar, soy la primera en saber lo que es romper un corazón porque lo hice con muchos, pero podía sentir en mis huesos como te alejabas, podía sentirte lejos por la mañana aunque por la noche hubieses estado por todos lados encima mío. Nadie podría robarme esos recuerdos, nadie podría apropiarse de esos momentos grabados en mi cabeza. Supongo que ahora sólo escribo para no olvidar. Porque cuando vos decías mi nombre el mundo frenaba, cuando era con vos no era igual. Y toda la anticipación, todo el silencio, y la espera desesperada finalmente me dieron algo que no doliera, algo fugaz pero concreto. Nadie tiene idea de lo que pasó entre vos y yo, sin importar a cuantas personas se lo contemos, sin importar lo que te digas a vos mismo o yo a mi misma para seguir adelante. Nunca te quise como un amigo, aunque así fue como empezamos, nunca quise ser sólo un oído, porque lo único que podría desear es que aparezcas y me quites el vestido que llevo puesto ahora mismo, como si fuera la única tarea que te fue encomendada cumplir. Enredo mis manos con las tuyas sólo para poder fingir que es posible que permanezcan así en el tiempo, sin importar cuan lejos estemos el uno del otro. Dejaste tu marca en mí, un tatuaje con forma corazón en mi hombro derecho, dorado como tu valor para mí, donde dejabas un rastro de besos que me hacían temblar. Solías poder ver más allá de mis huracanes, más allá de mis imperfecciones y todos mis desastres. Solías ver a través de mi alma, y ahora que vendaste tus ojos sólo para no saber de mí, espero que te acuerdes, que siempre te acuerdes de las noches que nos tuvimos, que lejos de ser muchas, al menos para mi, fueron inolvidables.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario