Siempre decís que la solución no arregla nada, que la medicina no puede borrar cicatrices ni hacer que dejen de doler las heridas, a veces incluso te perdes cuando estás yendo en la dirección correcta. Y aún así, no puedo evitar encontrar algo en vos, algo que me llega aunque todo el mundo diga que no sos la mejor opción. Supongo que sos este tren descarrilado, que a veces pierde el equilibrio haciéndome trastabillar, pero se que tu historia es la que te hace quien sos (como la mía a mí), y nunca podría pedirte que seas alguien diferente porque se que si lo fueras, no te querría como lo hago. Y quisiera que veas lo que yo veo, porque no puedo contar la cantidad de veces que dijiste que no íbamos a llegar lejos, que no íbamos a poder compartir algo real...cuántas veces dijiste que no ibas a tener nada conmigo, y acá estamos.
Es que la primera vez que me abrazaste hubo algo que se encendió en mí, algo que quizás yacía enterrado bajo las cenizas de los años que pasamos hablando de nuestras vidas sin realmente conectar, y justo ahí, en ese momento, con todo mi cuerpo muerto de miedo, negándose a caer en tus brazos aunque por dentro muriera de ganas de tenerte así siempre, nació algo que nunca estuvo ahí. Y sin importar que pasara, sin importar si después no volvía a sentirte así, supe que mi mundo no sería lo que es sin vos en él. Porque hace tanto que estás ahí, alrededor mío, que me dolería adaptarme a no tenerte.
Creéme, se que sos del tipo de persona que nunca cambiaría si corazón ni su cabeza, y somos tan diferentes que inevitablemente chocamos en mil cosas...pero dicen los opuestos se atraen, y espero que en el fondo sepamos aceptar las diferencias, crecer y dejar de mirar hacia atrás, no soltarnos sólo porque no coincidimos en todo. Y sin importar lo que otros digan, sin importar cuantas veces me digan que tengo que alejarme, no creo ser capaz de dejarte. Muchos enumeran las razones por las que debería irme, pero si hay algo que puedo admitir es que yo tampoco soy la persona más sencilla de tratar. Estoy llena de imperfecciones y podría enumerarlas sin que las nombres, pero está en mí creer que las cosas siempre pueden ir mejor, que las personas (lejos de cambiar) pueden mejorar esas cosas que no le agradan de sí mismas. Se que no creías en esto, pero yo siempre voy a creer en vos, es un estilo de fe ciega que sólo tengo con vos, un grado de confianza que no pude desarrollar con nadie más...
Supongo a veces pienso que estoy en ese momento, en el que compartis algo con alguien especial, que no pasa muchas veces en la vida, algo que dura a pesar de todo lo demás, y pienso en cuantas personas lo arruinan sólo por miedos e inseguridades y temo que nosotros seamos un ejemplo más. No debería decirlo, pero no se por qué debería ocultarlo: creo que estoy cayendo como nunca lo había hecho, y no se si está bien o está mal, pero es lo que me pasa y no puedo evitarlo. A veces por la noche no puedo evitar reírme, con esa sonrisa tonta de quien piensa hacia adentro, con un secreto íntimo en la punta de la lengua. Me resulta gracioso que siempre hayas dicho que no íbamos a lograr llegar hasta donde estamos hoy y miranos...y se que te puede molestarte, que puede no ser lo mejor para el momento, que puede ser rápido y hasta incómodo para vos, pero aunque seas un tren descarrilado...estoy enamorada de vos...

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