Recuerdo cuando fui al médico y llegamos a la conclusión de que lo mejor era operar. "Es para evitar que empeore..." me dijo Ruldof, el cirujano, sabiendo que no depende de él, pero que va a insistir en que haga lo correcto aunque implique un camino de dolor temporal. Estaba muerta de miedo porque nunca tuve problemas de salud, nunca me dijeron "si vas por ese camino, estas poniendo en riesgo tu vida". Así que no, no había opción, era operar u operar. Me hicieron mil estudios, al punto de que pasaba todos los días en el hospital, sola en las salas de espera. Supongo que ahí me di cuenta de cuanto quería vivir, entre espera y espera, entre médicos y máquinas, entre la muerte y la vida.
Abro los ojos pero todo está nublado. Me duele la vida. Puedo sentir como la piel me quema. Puedo sentir que me estuvieron tocando, adentro mío, puedo sentir los puntos, puedo sentir todo. Y grito, o eso hago mentalmente, porque no soporto el dolor. ¿Cómo es que siento todo si todavía estoy el quirófano?. El anestesista me pide que me calme, pero no puedo "me duele, me duele" le digo, y lloro, porque es algo que nadie nunca debería experimentar. El médico habla con otros médicos y no me escucha. Pienso "por favor escuchame, me estoy muriendo del dolor", pero evidentemente estoy lo suficientemente drogada para no poder articular bien las palabras aunque no lo suficiente para no sentir nada. Intento moverme pero todo me tira, todo me quema. Estoy en el infierno, ardiendo, mi alma se está quemando en mis manos y no hay nada que pueda hacer.
Me sacan del quirófano y me dejan en una sala, y yo sigo gritando, "por favor..." suplico, pero los enfermeros que están enfrente mío no me escuchan, no me ayudan. Están con sus estúpidos celulares. Aparece una médica y me pide que me calme, que no hable porque después voy a sufrir el aire adentro del cuerpo. Pero me estoy muriendo del dolor y nada me importa, si después todo se termina, que se termine, pero no puedo sentir esto. Me llevan rápido a terapia, empiezo a temblar, mucho. Pierdo el control de mi cuerpo, y lloro como una nena perdida. Lo veo a papá cuando me meten a terapia, lo veo y me agarra el brazo y lloro mucho aunque de una forma tranquila, sedada, "me duele, me duele" no puedo parar de decir eso mientras me pierdo. Lo escucho a papá pelearse con las enfermeras que no lo dejan entrar conmigo y se me encoge el corazón.
Me pierdo en todo este desgarro interno, no puedo concentrarme en otra cosa, hasta que la enfermera me seda, y pierdo todo. Pierdo la cabeza, el cuerpo, la sensibilidad, el llanto, lo pierdo todo. Paso a ser un cóctel de drogas:morfina, ketorolac, ketamina, revotril, suero, tramadol...y dejo de existir...

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