Tiempo, todos necesitamos tiempo para poder encontrar paz. Y se que suena utópico, pero es posible. Me fui para encontrarme, y si bien tuve que perderme, morir y revivir en el medio, ahora que me tengo, puedo decir que no tiene precio. Si hay que sanar, mejor que sea glorioso ¿no?. Muchas veces luché batallas con vos, pensando que eras vos el culpable de mi dolor. Era más sencillo así. Y a veces rasguñaba la superficie para que me mostraras tus cicatrices, cuando debería haberte mostrado las mías. Debería haber habierto mi corazón sin en cuanto lo hubieses lastimado porque resulta que a veces por intentar evitar ciertas cosas, es lo único que terminas logrando.
Morir. Dejé ir a quien era antes, porque sólo me traía sufrimiento. Pude ver mi vida correr como una cinta de película. Y al despertar supe que nunca iba a ser la misma, por más de que muchas cosas me tiraran abajo, nunca iba a tocar fondo como antes. Y lo se porque solía anteponer a las personas equivocadas en mi vida. Daba de mí hasta que no me quedaba nada. Ahora siento la obligación de perdonarme por todas las imperfecciones que antes no podía aceptar. Me quedo mirándome, en el espejo, me toco la piel y me obligo a quererme así. Me obligo a pensar que soy merecedora del amor ajeno, y por sobre todo, el propio.
Con cada lagrima que llore, llego mi redención, y lo que antes parecía ser un castigo, lo convertí en mi remedio. Revivir para vivir. No pretendo que lo entiendas. Pero quiero que sepas que muchas veces quise alejarme, y nunca pude del todo. No se que es lo que tenes que me resulta tan difícil borrarte de mi vida, no puedo alejarme de vos. Y ahora que quiero vivir, que quiero estar en el momento sin importar nada más, y espero que veas que lejos de ser parte de la oscuridad, somos luz. O al menos así lo siento, cuando es con vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario