Ya no soy la misma, morí y renací, pero por alguna extraña razón, él es el único pensamiento que sobrevivió al fuego que todo lo quema, a mi antigua vida. Revivió de las cenizas, sin que siquiera pueda percatarme de cómo evitarlo. Es difícil escapar de su recuerdo, o de las ganas que quedaron en mí, aún a pesar de que haya sido yo quien le dijo que se hiciera a un lado. Le pedí que me suelte, intentando explicarle cuan insegura me sentía, cuan difícil para mí era solo recaer en el sentimiento qe yo tenía por él pero que nunca lograba descifrar si él tenía por mí.
Será que siempre fue mi Midas, siempre tuvo un don para volverme oro, para hacerme respetar lo que sus manos pueden hacer con mi corazón sin siquiera tocarlo, para hacer de mí más de lo que yo creía que era. Y supongo que es por eso que sobrevivió. Sé que no fue mi culpa, que mi decisión estuvo bien, pero tampoco puedo dejar de pensar en todos los no que te dije, en todas las veces que me quejé cuando otros me lo decían, y vos siempre tan dispuesto a decirme que sí. No suelo ir hacia atrás con mis pasos, pero con él…no puedo lograr evitar sentirme como un imán condenado a seguir el rastro de mi polo opuesto hasta que no quede más de mí que pura e inexorable atracción.
Siempre que lo empuje volvió por más, y no se si es masoquismo, si es que le genero es más bien un fetiche para vos, pero se que hay algo de mí, algo de mi cuerpo, algo de todo lo que digo y hago que te deja siempre queriendo más. Decís que es mi culpa, por mi forma de hablarte y hasta por mi forma de moverme cerca tuyo. A veces parece que se siente posesivo sobre lo que sabe que me genera, y yo que no soy buena compartiendo lo que quiero sólo para mi, me cuesta pensar en un corazón divido a la mitad, llevando dos nombres al mismo tiempo. Y lo digo porque se que mi nombre no es el único en el suyo. Porque aunque para él sea su excepción, yo siempre termino sintiéndome tan ordinaria y secundaria como cualquier amante se debe sentir.
Siempre que lo empuje volvió por más, y no se si es masoquismo, si es que le genero es más bien un fetiche para vos, pero se que hay algo de mí, algo de mi cuerpo, algo de todo lo que digo y hago que te deja siempre queriendo más. Decís que es mi culpa, por mi forma de hablarte y hasta por mi forma de moverme cerca tuyo. A veces parece que se siente posesivo sobre lo que sabe que me genera, y yo que no soy buena compartiendo lo que quiero sólo para mi, me cuesta pensar en un corazón divido a la mitad, llevando dos nombres al mismo tiempo. Y lo digo porque se que mi nombre no es el único en el suyo. Porque aunque para él sea su excepción, yo siempre termino sintiéndome tan ordinaria y secundaria como cualquier amante se debe sentir.
Me habla. De nuevo. Ya no se como empezó este ciclo, y tampoco se como terminarlo. Quiero decirle "te quiero, sólo para mí". Pero las condiciones nunca parezco ponerlas yo, y las palabras se vuelven resbaladizas en ese hueco desolado en el que a veces me siento cuando no se cómo decir todo eso que es sencillo escribir. En mi cabeza, quererlo es ese error que sabes que vas a cometer incluso antes de que suceda, es una suma que nunca da igual. Pero en mi corazón, parece ser un error inevitable.

No hay comentarios:
Publicar un comentario