11 de mayo de 2017

Where to go, I don't know where to go.

Por qué me mentis te pregunto. Y parece que en realidad estoy hablando conmigo misma, que para poder mantener algunas relaciones vivas, me engaño, sólo para creer que se puede extender lo que inevitablemente nació para morir. Me quedo mirando la pantalla del celular, totalmente destrozada por dentro pero manteniendo la compostura por fuera. Está pasando de nuevo, pensé, y la simple idea me duele. Cierro los ojos porque te hago preguntas cuyas respuestas se que van a lastimarme, pero es esta necesidad de saber que es lo que realmente se te pasa por la cabeza, por entender por qué haces lo que haces mientras decís que te importo. Me pedis perdón mil veces, pero no quiero escuchar cómo justificas tus acciones sólo para sentirte mejor con vos mismo mientras te atreves a romperme en mil pedazos. Confié tanto en vos que perdí de vista todo el resto, me quedé inmersa en la ilusión de lo que podíamos llegar a tener, de lo mucho que podíamos ser. No fue hasta que la realidad me chocó que realmente creí que podía funcionar. Vos y yo.
No quiero perderte, decís, y empiezan a caerme lágrimas por la cara, es casi como si no fuese a mí que me duele, porque estoy tan inmersa en mi cabeza, evaluando los daños ocasionados, que no puedo sentir cómo tus palabras deshacen todo lo que tenemos. Peleamos, aunque en verdad siento que peleo conmigo misma, lucho internamente para convencerme de que tampoco quiero perderte. Empiezo a dar manotazos de ahogado, a decir cosas que no quiero decir, empiezo a preguntarte todo lo que no quiero saber sólo para ver si te atreves a seguir clavando puñales en mí. Si no nos vemos no podemos arreglar esto, nunca vamos a saber lo que podría ser, por favor dejame verte, dejame ir a tu departamento y charlamos, te juro que sólo charlamos, dice. Empiezo a sentir cómo me empieza a quemar todo, quererlo a él es estar dispuesta a quemarme constantemente, a la espera de que esta vez diga la verdad, que esta vez no deje nada sin contar. Pero se que en el fondo no puedo ni quiero competir con nadie más por el cariño ajeno, quiero ser suficiente para alguien, así como soy, y sentirme así de forma consecuente. Quedamos en vernos el domingo, y no puedo dejar de pensar en cuanto voy a tener que esforzarme para no llorar enfrente suyo, para no tocarlo, para escucharlo decir en voz alta que quiere a alguien más, que no soy yo que es él, sabiendo que aún así, la única que tiene el arduo trabajo de dejarlo ir, soy yo....

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