Siempre supiste que iba a estar ahí cuando aparecieras. Podría arriesgarme a decir que incluso lo tenías más claro que yo, que siempre di por enterrado lo que teníamos. Supongo que en ese entonces me pareció frío de tu parte dejarme en la cama sola esas veces que no cedía sólo para que no te vayas. Cuando dejaste de hablarme, me quedé con la idea de que sólo querías tocarme y sentir que siempre podías contar con tener alguien a quien recurrir si el resto de tus planes fracasaban. El problema con vos es que sabes bien como hacer uso de tus palabras y acciones, a veces tenes el poder de resucitar a los muertos, a esas sensaciones y sentimientos que te generaba lo que teníamos. Recitas momentos que pensé que nunca ibas a recordar y los revivis para mí, sólo para que piense que soy especial, que vos cambiaste y que extrañas a la que solía ser, esa que solía decirte que sí para no perderte, queres que caiga en tus redes como si los años no nos hubiesen cambiado, como si siguiésemos siendo dos personas erráticas. Merodeas alrededor mío, y no se cómo resistirme a esa química que nadie puede negar que teníamos y que parece ser lo único que permanece intacto. No puedo evitar estar encima tuyo, por todos lados. Qué es lo que esperabas de mí, te pregunto y te sonreís porque sabes que soy lo que querías y encontraste sin siquiera buscar. Me tenes pensando constantemente en ese tiempo en que eras mío y de nadie más, me vas alimentando de palabras que sabes que me pueden incomodar tanto como tentar, haciéndome olvidar que a veces lo más placentero es aplazar la gratificación y hacer que valga la pena. No se por qué, pero a veces parece que intentas asegurarte de que nunca pueda superarte, apareciendo y desapareciendo, hablándome con las manos necesitadas y el corazón urgido de saber que no me voy a ir. Y en tu urgencia por saber que no soy una mera expectativa, un sueño de imposible alcance, termino entre tu cuerpo y la pared, saciando el momento aunque sepa que esta noche no vas a quedarte. Sería estúpido de mi parte no reconocer que a fin de cuentas sólo queres mi atención, esa que obtenes cuando me acorralas y me quitas la respiración. Lo supe desde siempre, y no se por qué haces que te desee si después vas a quitarme lo que sabes que no puedo tener, porque queres todo de mí, menos mi corazón.
24 de abril de 2017
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