
No te vayas por favor, eso quiero decirle. Abro mi boca, y realmente quiero decirlo, pedirlo, suplicarlo si es necesario. El problema es que no sé cómo, no quiero atosigarlo, no quiero que crea que quiero apabullarlo cuando en verdad sólo quiero estar ahí, para él. Puedo ver que está mal, lo noto porque hoy se le cayó una caja de cigarrillos del bolsillo del pantalón cuando buscaba sus chicles para dame uno. Lo miré, y me miró, fue casi como si estuviésemos charlando sin palabras, o más bien teniendo una discusión silenciosa. Puedo ver en su expresión que no sabe que hacer y levanta la comisura de los labios en forma de una media sonrisa, una muy triste y melancólica. No tiene que decir que le pasa algo, sé que es así, puedo notarlo, en su forma de moverse, en las conversaciones, y hasta cuando intenta suprimir toda la presión diciendo algo chistoso para no tener que profundizar en el tema.
Veo que lo que sea que lo tiene mal lo asfixia, hace que se coma las palabras mientras las palabras me comen a mí. Quiero decirle que estoy acá, para lo que necesite, aunque sepa que él lo sabe, aunque no haya que decirlo en voz alta y esté implícito, siento que necesita escucharme decirlo. "Qué hacés con eso? por favor, con lo que te costó dejarlo, no te hagas esto" le reclamo, con los ojos salidos de órbita y el corazón un poco paralizado. Se que es su escape cuando está lo suficientemente mal como para no saber como manejar la situación, y él me dice "ya voy a dejarlo, es por el momento" mientras con las manos nerviosas guarda la caja de Malboro de donde se cayeron, y me vuelve a dedicar esa sonrisa quebrada que me parte en dos. No quiero insistir ya que suele tener el efecto contrario, pero siento que tengo que hacerlo y cuando voy a buscarlo de nuevo, lo encuentro hablando muy preocupado con una compañera mía, y no entiendo...no entiendo por qué acude a ella, a todo el mundo, menos a mí. Me voy a comprar un agua, para pasar todo el mal trago, y ver si se me pasa el dolor de cabeza que me genera pensar por de más todo. Pero en el fondo se que tengo razón, que algo le pasa, y no sabe cómo decírmelo.
No fue hasta el mediodía en que viene un compañero suyo y me dice "por favor, habla con él, a vos te escucha, quiere renunciar..." y yo me quedo ahí, sentada, sin poder entender que pasa, sin poder ver más allá del dolor que me atraviesa las viseras. No supe que decir. Fui a buscarlo, para decirle, pedirle, suplicarle que no se vaya porque sin él, no me quedan motivos para quedarme, si él se va ¿quién va a alegrarme los días?. De repente me preocupa que se olvide de mí, que deje de escribirme, que deje de pensar en mi, es que ¿acaso va a encontrar alguien más? ¿alguien mejor que yo? ¿estoy por perderlo?. Me agarran unas desesperadas ganas de abrazarlo, y en caso de que me falle el habla, darle un beso que diga "te quiero, estoy acá, con vos, siempre que lo quieras así".
Veo que lo que sea que lo tiene mal lo asfixia, hace que se coma las palabras mientras las palabras me comen a mí. Quiero decirle que estoy acá, para lo que necesite, aunque sepa que él lo sabe, aunque no haya que decirlo en voz alta y esté implícito, siento que necesita escucharme decirlo. "Qué hacés con eso? por favor, con lo que te costó dejarlo, no te hagas esto" le reclamo, con los ojos salidos de órbita y el corazón un poco paralizado. Se que es su escape cuando está lo suficientemente mal como para no saber como manejar la situación, y él me dice "ya voy a dejarlo, es por el momento" mientras con las manos nerviosas guarda la caja de Malboro de donde se cayeron, y me vuelve a dedicar esa sonrisa quebrada que me parte en dos. No quiero insistir ya que suele tener el efecto contrario, pero siento que tengo que hacerlo y cuando voy a buscarlo de nuevo, lo encuentro hablando muy preocupado con una compañera mía, y no entiendo...no entiendo por qué acude a ella, a todo el mundo, menos a mí. Me voy a comprar un agua, para pasar todo el mal trago, y ver si se me pasa el dolor de cabeza que me genera pensar por de más todo. Pero en el fondo se que tengo razón, que algo le pasa, y no sabe cómo decírmelo.
No fue hasta el mediodía en que viene un compañero suyo y me dice "por favor, habla con él, a vos te escucha, quiere renunciar..." y yo me quedo ahí, sentada, sin poder entender que pasa, sin poder ver más allá del dolor que me atraviesa las viseras. No supe que decir. Fui a buscarlo, para decirle, pedirle, suplicarle que no se vaya porque sin él, no me quedan motivos para quedarme, si él se va ¿quién va a alegrarme los días?. De repente me preocupa que se olvide de mí, que deje de escribirme, que deje de pensar en mi, es que ¿acaso va a encontrar alguien más? ¿alguien mejor que yo? ¿estoy por perderlo?. Me agarran unas desesperadas ganas de abrazarlo, y en caso de que me falle el habla, darle un beso que diga "te quiero, estoy acá, con vos, siempre que lo quieras así".
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