20 de marzo de 2017

You plus me

Hay veces en que pienso que puedo vivir sin él. Que en realidad cuando lo miro, es sólo esa parte de mí que está perdida, buscando en él algo que no puedo encontrar en mí, desesperada por aferrarse a algo para no caer en un abismo. Sin darme cuenta, lo vuelvo la pieza clave del rompe cabezas sólo para hacerme creer que es indispensable verlo todos los días y llenar mis deficiencias con su sonrisa. Es que, no miento cuando digo que de vez en cuando es el único con la aptitud necesaria para iluminar el día con tan sólo robarme una risa, más allá de que sea yo la que le da el poder de tener ese efecto en mí.
Será que estoy acostumbrada a querer a muchas personas más de lo que me quiero a mí misma, y cuando él me mira es casi como si me enseñara un camino que sólo puede llevarme a querer algo de lo que él ve en mí. Se siente como si queriéndolo aprendiera  a querer cosas que no sabía que podían gustarle a alguien más de mí. Y si lo pienso, tiene lógica, porque a veces veo cosas que él tampoco ve en sí mismo. Creo que ahí está la magia, no en perderse a uno mismo en otra persona, sino más bien en complementarse uno con otro. Eso es lo sano. Si vos no sos vos con alguien más, si dejas de hacer las cosas que te gustan y te olvidas de quien sos, terminas viviendo de la otra persona, terminas intoxicándote. No voy a decir que no me da un poco de pánico, dejarlo hacerme tanto bien a sabiendas de que algún día puede joderse todo, pero esas cosas ya no me alteran como solían hacerlo, y se que es porque él me trasmite esa seguridad que en parte también me da mucha paz. Será que me alcanza con tenerlo ahora, con dejarlo jugar con mi pelo y besar mis cicatrices, será que no me creo capaz de decirle que no a la mirada que me dedica, esa que me permite ver más allá de lo que a veces muestra. Y aunque me empujara lejos, no podría irme a ningún lugar, porque cuando yo intenté alejarlo (como a todo el mundo), él (fue uno de los pocos que) se quedó.
Puede que él no conozca todos los recovecos de mi alma oscura, pero tampoco siento como si tuviera que mostrarle esa parte que hasta temo de mi misma. Creo que con tenerlo en mi vida alcanza para que todas esas cosas que pesan de la vida cotidiana se vuelvan más livianas. Y no se cómo es que llegamos tan lejos, cómo es que empezó o qué es lo que va a pasar, pero aunque pudiera no tenerlo en mi vida, siempre elegiría que nos llevemos, el uno al otro, al principio de todo, a ese primer momento en que nos encontramos buscándonos, siempre actuando desde el corazón, recordándonos las cosas que sí importan, como esa sensación de electricidad que nos recorre cuando nos miramos y conseguimos estar solos, juntos, en una habitación abarrotada de personas. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...