14 de febrero de 2017

Shape of you


Somos agua. No chocamos, no puedo chocar con él. A veces estar con él es tan simple como caminar en la misma dirección que la corriente, dejando que las cosas fluyan. Será que pasé muchos meses dolida, y otros tantos lamiendo mis propias heridas, y ahora ya nada me duele. Estoy cerca suyo y siento un hormigueo en el cuerpo, que no llega a dominarme, pero sí que me da algo en que pensar. Pienso en él, aún cuando lo tengo cerca. No quiero contarselo todo, porque ya no creo que sea lo mejor. Quiero guardar mis pedazos rotos y preservarlos. Él no dice nada, sólo se acerca más y más, a veces abre su corazón en la desesperada espera de verme hacer lo mismo. Pero el silencio se volvió una gran porción de mi vida, porque ahora pienso mucho, pero digo menos de un cuarto de lo que pienso. Y ni hablemos de lo que siento. Creo que mientras más personas te hicieron daño, más porfiado y frío te volves. Sé que hay vuelta atrás, sé que se puede ser cálido y confiar en otro sin temer constantemente que te lastimen, pero toma tiempo (como la mayoría de las cosas y relaciones). Sé que eventualmente la paz te invade, que perdonas aunque creas que nunca vas a hacerlo, y que dejas ir. Lo sé porque ya hice todo eso. Y ahora que estoy en paz conmigo, sé que quiero querer. Y no quiero querer a cualquier persona, quiero querer a aquellas personas que no sean mezquinas con el amor, que los besos no se den a cuenta gotas, que los abrazos sean refugio y nunca cárcel. No se si todo esto va a resultar en algo, pero estoy segura de que lo que sí somos. Somos agua. No se si floto a su alrededor o él alrededor mío, pero da igual, porque sólo quiero estar ahí, compartiendo el aire, el espacio general y el personal. Somos compatibles incluso en nuestras diferencias, porque lo acepto así, porque a veces cuando se enoja le recuerdo que está bien que seamos distintos, a veces lo sano es encontrar esas cosas que te distinguen de otro, y que dentro de todo, podes compartir otras cosas mucho más valiosas como una sonrisa, una risa, un llanto de felicidad y otro de tristeza. A veces me abraza y sé que lo hace para sentir que de alguna forma le pertenezco, en la piel, y yo me dejo porque sin decirlo lo necesito, necesito el contacto para saber que todavía soy capaz de sentir y enrojecerme cuando me descubre sonriendo cuando es con él. Es que a veces me escapo, a veces somos agua pero yo naufrago. Y no es que tenga miedo de perderme, porque no todos los que nos preguntamos sobre las cosas que nos pasan necesariamente estamos perdidos. Pero supongo que también es porque se que si digo su nombre, él siempre va a buscarme, porque encontrarme es lo que busca, porque quererme es lo que quiere.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...