18 de febrero de 2017

Empty bottle

Tuve este sueño, algo bizarro, algo real, donde volvíamos a tener diecisiete años, éramos estúpidos y erráticos, necesitados del alcohol para divertirnos. Salíamos a bailar para perder la cabeza y olvidarnos de todos esos problemas entre un vaso de whisky y besos dulces. Fue un momento en que yo te parecía suficiente y mucho más. Fue un momento en que me mirabas y encontrabas refugio en mí. Supongo que en algún lugar del largo camino que recorrimos, nos perdimos a nosotros mismos, dejamos de mirarnos a los ojos, de sonreírnos por la simple inercia de sentirlo. Antes solías buscarme para poder pasar un buen momento, porque encontrabas en mí el alivio que después encontraste en una botella de alcohol.
Empezaste a desaparecer, por noches completas, dejándome en el frío desconocimiento de dónde estabas, con quién, haciendo qué. Y fue ahí cuando decidí que tuve suficiente de tus despojos, de tus escapes fáciles, de tu desesperada necesidad de encontrar en otras mujeres lo que ya no buscabas en mí. 
Es que ya no quiero saber qué es de vos, a dónde fuiste o a dónde te dirigís. Sólo sé que ya no voy a estar ahí para vos, no después de haber esperado tanto tiempo, no después de haberme dejado de lado para no dejarte a vos.Vas a volver, desolado, con la cabeza tan lejos y el cuerpo tan pesado, vas a caer en la cama sólo para ver que estas solo, que ya no voy a estar ahí y vas a estar por tu cuenta, intentando superar los miedos, corriendo sin saber a donde, corriendo a ningún lugar. 
Tuve un sueño, donde éramos los adolescentes que de nada se preocupaban, riéndonos de nuestras torpezas, sabiendo que no teníamos que pagar el precio de nuestros errores. Teníamos diecisiete y las noches de verano hacían que la ropa se volviera más liviana y pegadiza, como la música, cuando entre botella y botella nos movíamos de acá para allá, en el libertinaje de creer que nunca ibamos a crecer. Pero antes bailabas conmigo, antes tus ojos y tus manos no se despegaban de mí, éramos imanes. Estábamos entrelazados en ese amor que parecía ser incondicional. Antes tu todo era yo, y todo lo demás, era murmullo. 
Ya no somos esas personas, porque crecimos, porque ahora un error implica una gran responsabilidad, porque antes cuando me querías te resultaba sencillo y ahora crees que fingiendo que no te aferras a nada, nadie puede lastimarte. Lo cierto es que pretendiendo que nada te toca el único que termina lastimado, sos vos. Supongo que voy a llevarme estos recuerdos, las fotos y un pedazo de tu cariño. No me preguntes a donde voy, porque no lo se, pero se que es lejos de las personas que no valoran mi cariño, que están mejor sin mí porque en el fondo les da igual si estoy o no. 
Es que estoy agradecida, muy agradecida de haberte encontrado en ese entonces, porque fuimos una roca mutua. Vos estabas para mí y yo para vos, sea lo que sea que hubiese que afrontar. Pero ahora que las cosas dejaron de ser lo que eran, que vos no sos vos, me pregunto quién va a ser tu roca cada noche cuando la vida se vuelva áspera, después de alcoholizar tu alma sólo para no sentir(me). Quién va a estar ahí cuando las pesadillas no te permitan dormir y te sientas muy solo (aunque no lo estes), quién va a cuidarte cuando salga el sol y descubras que te siguen doliendo las mismas cosas que el día anterior, que de nada sirvió simular descontrol cuando es tu vida la que está desatada, sin riendas. Me pregunto quién...con la seguridad de que ya no voy a ser yo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...