Deberíamos haber sido nosotros, vos y yo. En el fondo, lo sabes, y creo que siempre te peso saberlo. A veces te das cuenta de que perdiste algo esencial cuando ya no lo tenes, cuando ya no podes recuperarlo. A veces la vida es así de (in)justa. Y podes sentir que tenes que estar con alguien y al mismo tiempo convencerte de que lo mejor para ambos está en caminos totalmente diferentes. No se si el tiempo es lo que sana, pero estoy segura de que el tiempo te permite comprender todas esas cosas que sobre el momento te resultaron inentendibles. En el momento estas tan mal que actuas como podes. A veces te preguntas si tenes que defenderte de la única persona que confiabas que iba a protegerte, te preguntas si tenes que enfundar tu arma, sólo para no morir en pleno combate cuando ves que la otra persona dispara sin pensar en cuanto puede lastimarte, sólo para alargar lo inevitable. Cuantas veces me habrás visto derribada por tus palabras, dudando si pedir perdón o guardarte el orgullo para la próxima batalla, para no perder. Y cuantas veces yo hice lo mismo, sólo para quede algo por lo que luchar después.
Creo que todo era simple, quizás demasiado simple. No había ninguna complicación. Yo te quería, te lo decía, fuerte y claro, porque para mi, mientras todo el resto estaba en blanco y negro, lo que teníamos tenía color. Se que no fui la primera en dejarte ir, pero no puedo negar que el hecho de que vos lo hayas hecho, de que me hayas soltado así, en lo que a mí me pareció un día para el otro, hizo que dejara ese lugar que ocupaba en tu vida, me fui para no morir aplastada por la realidad, que lejos de ser la expectativa, no hacía más que asfixiarme. Y ¿como no iba a hacerlo? verte con otra chica, como si yo nunca hubiese existido, como si de pronto ya ni siquiera quisiera pelear por lo que teníamos, verte dejar las armas y rendirte, fue incluso más doloroso a que me hayas traicionado. No elegiste lo más simple, elegiste una buena compañía, que no es lo mismo que una buena compañera de vida. Elegiste lastimarme como un día otra chica te lastimó a vos. Y no pude...no pude quedarme a ver cómo todo el cariño que te tenía terminaba quemado, en cenizas. Prefiero seguir queriéndote, porque no, no dejé de hacerlo.
Se que muchas veces te preguntaste que hubiese sido de nosotros si tan sólo algo hubiese sido diferente, si yo te hubiese escuchado más esas veces que abrías tu corazón sin antelación en el medio de la noche, si vos hubieses sabido entender cuanto te necesitaba, si yo te hubiese explicado por qué te necesitaba, si vos hubieras sido más flexible a la hora de conciliar, si yo no hubiese insistido, si vos me hubieses querido como yo te quise, si yo me hubiese hecho rogar más (como lo hacen todas las chicas hoy en día cuando en realidad sólo tienen miedo de ser directas), si vos no me hubieses postergado como a un juguete con el que podías divertirte después, si yo hubiese sabido que no iba a haber después antes de que llegara alguien más...
Deberíamos haber sido nosotros, vos y yo, y ¿sabes como lo se?...porque sino no hubiéramos vuelto tantas veces el uno al otro, meses deambulando de acá para allá, viendo que hacíamos incluso después de haber cortado contacto, cuando todo estaba dicho. Creo que quizás estábamos deseando cambiar la situación sabiendo que el problema no somos ni vos ni yo, aunque sin saber bien quién o qué era el responsable de que no se pudiera, con esas ganas insaciables e inevitables de sentir como algo simple eso que siempre vimos como un camino dificultoso y lleno de obstáculos.
Deberíamos ser nosotros. Y lo sabes.

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