Me gusta sentarme y hablar con él, en esos momentos en que nadie se percata de que estamos haciéndolo. En el silencio de la mañana o en el almuerzo, cuando todo lo demás es murmullo. La verdad es que nunca hubiese pensado que iba a gustarme tanto alguien con quien no puedo ser del todo yo, en un espacio en que se que tengo que auto-limitarme. A veces veo que trata de demostrarme que a él le da igual lo el qué dirán, no le importa si todos creen que en realidad es un juego con el que se entretiene en las horas que compartimos. Lo se porque a veces se olvida de donde estamos, a veces sólo quiere abrazarme sin pensar en nada más. Hace unos días, entre medio de palabra y palabra, empezamos a hablar de la amistad que a veces fingimos tener entre todos, sólo para poder sobrevivir al día a día, para no quedarnos solos. "Me vas a decir que consideras que nadie de acá es tu amigo?" le pregunto, dando por hecho que tengo razón, que no puede ser que un sentimiento de importancia y cariño se pueda desarrollar de forma superficial. "Vos y yo no somos amigos, y lo sabes, no es lo que quiero que seamos" me dice, y yo me quedo quieta, mirándolo como el Iceberg que partió el Titanic en dos, sin saber que mierda decir, sin saber si debería decir algo o pasar del momento sonriendo. Por suerte nos interrumpieron, y la seriedad del momento se fue por la borda. Automáticamente me doy cuenta de que el problema nunca podría ser él, soy yo. Con toda mi carga, mi pasado y tantos secretos muertos en el fondo de mi alma que me resultaría imposible sentarme y explicarle cada uno de ellos sin que salga espantado. Por otro lado, quiero intentarlo, porque odio haber construido tantas paredes que ya no puedo distinguir entre las cosas que no puedo hacer y esas que voluntariamente yo me prohibí llevar a cabo. La maldita moral y todos esos prejuicios que a veces te llenan la cabeza de una nada que termina por pesar más que todas esas cosas que podes conseguir a cambio de sólo intentarlo. Porque lo siento, adentro mío, el impulso, pero a veces las cosas que te pasaron en la vida, las personas que te lastimaron, y pensar que hay cosas que pueden volver a pasarte en la imprudencia de sentir sin pensar son las que te llevan a quedarte quieto, estático en un lugar en donde no queres estar, por pura comodidad. Alguien hace poco me dijo "por qué te gastas tanto en disimular que estas enamorada de él?, es obvio, aunque digas que no". Y la verdad es que no se el por qué, de muchas cosas, pero sí se todos los motivos por los que debería estar con él, esas razones que me llevan a quererlo hasta cuando me convenzo de que no tiene sentido. Lo quiero, más de lo que un día podría explicarle o demostrarle que lo hago.
28 de febrero de 2017
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