8 de noviembre de 2016

Antes de rendirnos...fuimos eternos.





Otro persona haciéndome tocar fondo. Justo cuando estaba segura de que era diferente, justo cuando pensé que éramos uno, en ese nivel en el que hablas con alguien y te preguntas como es que no te lo cruzaste antes en la vida, cómo es que no viste cuan destinados estaban. Creí que podía finalmente confiarle a alguien un pedazo de mí. ¿Cómo es que todavía no se domar el amor?. Se cuan difícil es conectar con alguien. Conectar al punto en que podes abrir tu corazón, sin temor de ser juzgado, sin temer que tu historia ahuyente, sin temer que no sea recíproco. Y una vez hecha la conexión, presupones que no se va a ir, porque lo peor ya está ahí afuera, a la luz del día. Pero supongo que poco se del amor, y menos de predecir situaciones. Nunca pensé que fuese a lastimarme al punto de dejarme deshecha, después de todo yo ya estaba rota cuando me encontró. Pero ahora me duele todo, me duele lo que estaba desde antes de conocerlo, y lo que se desencadeno cuando él me lastimó sin pensar en la gravedad de sus formas. Sin saberlo, alimentó a mi peor enemigo, a mi misma. Y viejos fantasmas me acechan, me tiran abajo de esta forma...tan escabrosa y humillante. Tan dolorosa como un grito sin sonido. 

Me lastimo, a mi misma, solo para entender por qué todo tiene que doler tanto que ya no siento absolutamente nada. Quería que funcionara, tanto que me obnubile con las luces y las apariencias, hundiéndome a una velocidad que ni yo pude calcular y mucho menos predecir. Todo esto es tan difícil que cierro los ojos, esperando sobrevivir a todo como si tuviera poderes especiales, cuando la verdad es que lo único que consigo hacer es colapsar un poco más. Cierro los ojos esperando que lo peor haya pasado, contando los segundos, minutos y horas que faltan para poder volver a abrir los ojos y encontrarme en ese lugar de recuperación en que estaba en noviembre del año pasado. Cierro los ojos y sueño con levantarme sobre mis pies, capaz de caminar y poder dejar la mala costumbre de arrastrarme sobre estos escombros de algo que ya no es. 

No se cuando va a terminar, cuando va a simplemente parar, porque se que cerrando los ojos no voy a ningún lugar más que a lugares inhóspitos de mi cabeza. Lugares mucho más oscuros que los que a veces rasguño cuando sobre pienso las cosas. Pero todo esto nunca estuvo en mis manos. Lo se. A veces camino por la acera, con mis ojos perdidos en el suelo o en el cielo, deambulando entre pensamientos positivos y otros aniquiladores, sin miedo camino en el precipicio, entre una cosa y la otra, casi asumiendo que es lo que me queda. Ya nadie llega a mí, estoy en un rincón, llorando, temblando, con la sensación de estar muriendo a pesar de que mi cuerpo frío me permite dar cuenta de que sigo ahí aunque nadie pueda verlo. Puedo engañarlos a todos, a  veces juego a engañar a mi psicólogo o a mis seres queridos, sólo para ver cuan manipulable es la mente humana, que siempre tiende a ver lo que desea ver. Y, se que en otro momento de mi vida hubiese estado orgullosa de este don de ocultarlo todo, pero sólo puedo verlo como un gran defecto, tomando las riendas de mi vida con una careta que aprendió a mentir. 

Una de las grandes razones de por qué abrí mi corazón con esta persona es porque no sentía la compulsividad de mentir. Quería, realmente lo hacía, ser sincera al cien por ciento. Lo quería así de mucho como para estar dispuesta a aceptar si rechazaba mi historia, mi forma de ser. Lo compartí todo sin pensar que iba a juzgarme por ello, lo compartí porque creí en él más de lo que creía en mí. Sólo pensar en ello me hace doblegarme un poco más. Cuán estúpida fui, cuan ingenua debo ser para pensar que realmente le importaba. Ya no consigo llorar, verdaderamente llorar, ya saben, hasta que no me quede nada adentro. Sólo soy un tanque de agua, esperando a colmarse. Y supongo que había que intentarlo, y por eso lo hice, pero nunca imaginé que iba a ser tan alto el costo para mí. Supuse que de ser rechazada, iba a mirar a otro lado e ignorar el simple hecho de que estuvo en  mi vida. Pero eso es lo que haría con alguien que no sabe nada de mí. Él era distinto no por  quien era, sino por la importancia que yo le otorgué. Y ahora...

Pienso cuan dificultoso y cansador es volver a estar al pie de la colina, mirando todo el trecho que hay hacia arriba, cuanto tiempo voy a tardar para llegar a la cima de nuevo, sólo para encontrar que existe la posibilidad de volver a caer de bruces, y volver a cero. Pero, la vida es este camino, lleno de piedras, de obstáculos, que bien podes saltar o tropezar con ellos. Yo me tropecé con una hermosa alma, y no me arrepiento en lo absoluto. Si me lastimó, allá esa persona. Para mí todo se reduce a ese momento en que dejas ir a alguien, cerras los ojos y pensas en todo lo bien que te hizo, en todos los momentos por los cuales decidiste quedarte aunque pudiste haberte ido, y sólo puedo reasegurar mis pasadas decisiones. Fui feliz cuando elegí quedarme a pesar de todo. Agradezco cada momento de lo que fue porque, al menos para mí, lo valió. Agradezco haber sentido lo que es conectar más allá con alguien. Al menos para mi, fue memorable mientras duró.

Pero ya saben, lo triste de algo cuando termina, es justamente, que termina. Esto tenía que pasar. Me gusta pensar que en el fondo sigo luchando por esto, por mí, que no estoy del todo quebrada, pero pesa...pesa mucho. Quiero decir con convicción que no van a verme caer, pero puede que ya esté haciéndolo. Puede que esté en suspensión, congelada en el tiempo, saboreando el dolor, hasta que finalmente llegue el momento en que choque con el piso. Se que puedo sobrevivir porque caminaría sobre fuego solo para salvar mi vida, sólo para abrir los ojos y encontrarme con que todo esto fue una gran pesadilla. De a momentos deseo profundamente poder despertar y sacudir los hombros como si mis memorias fuesen tierra estancada en el tiempo.

Y aunque no logre sacudirme esta sensación, estos sentimientos tan álgidos por el momento, quiero que sepan, quiero saber, que voy a luchar hasta que no me quede nada para dar, e incluso  un poco más...

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