El momento de la verdad. Generalmente, ubico ese momento en la noche, cuando estas solo, y tenes todo este tiempo entre ese instante en que te vence el cansancio, y aquel en que tu cabeza decide dejar de pensar todo dos veces, analizando acciones pasadas, situaciones en las que podrías haber actuado distinto, en que otras personas no hubiesen dicho determinadas cosas y otras tantas no se hubiesen ido de tu vida para no volver. A veces incluso, me digo que no estoy pensando en nada ni en nadie, sólo para fingir que nada de todo eso está ahí. ¿Pero a quien vamos a engañar?. No tengo razones para mentirme a mí misma, como así tampoco para mentirle a otros, aunque a veces encuentre que sería mejor que callara más y dijera menos verdades. Muchas veces me pasa que necesito sacarlo de adentro mío, todos esos pensamientos que lo único que hacen es consumirme, como a una vela, hasta que no queda nada de ella más que rastros de lo que ya no es. No puedo contar cuantas fueron las noches en que el insomnio se adueño de mí, pero si algo no cambia en esas noches, es que siempre termino cediendo a mi necesidad de sacarlo todo afuera. Salto de la cama y busco mi computadora. Mientras se prendo, me preparo una taza de café o un vaso de agua fría, abro Word y mis dedos simplemente se adueñan de todo lo demás. Tecleo rápido, con esta imperiosa necesidad de terminar con todo lo que me mata por dentro. Y si bien muchas veces, ayuda, otras tantas simplemente me agota más el descubrir que no puedo escapar de los fantasmas aunque los plasme en una hoja. Intento aniquilarlos pero sobreviven, y terminan por acabar con lo que queda de mí. Frustrada, a veces entre lagrimas, vuelvo a la cama, fría y todavía con la cabeza maquinando a 100 por hora. Termino quedándome dormida sin siquiera notarlo, rendida. Esto pasa usualmente cuando me siento muy mal, angustiada, triste o desolada. Creo que por eso mucho tiempo escribí sobre él, al principio cosas lindas (a las que nunca le dio importancia) para negar todo lo que hizo y después, no pude hacer otra cosa más que escribir del dolor que me había generado. Drené mi corazón hasta que no quedó ningún rastro de él, al punto en que una noche escribí su nombre, y después de quedarme observando el cursor parpadear unos segundos, lo borre. Supongo que comprendí que ya no lo vale. Porque si no es conmigo, no quiero saber nada mas de él.
27 de octubre de 2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario