25 de octubre de 2016

Inferno

"Sabía que ibas a volver" le dije. Porque es verdad, lo sabía. Nunca le guardé rencor, supe que me dejó por la diferencia de edad, porque él quería cosas que yo no quería en ese momento, porque simplemente vivíamos en dos mundos totalmente diferentes, unidos por algo ínfimo: atracción. Pura química física. Y yo podía ser quien quisiera y él también, pero sabíamos que no era suficiente. Él con sus 24 años y yo con mis 18. No se por qué, pero había mucho de por medio, mucho tiempo. A veces me preguntaba que veía en mí, podría adivinar que le atraía el misterio de nunca saber qué podía salir de mi boca que muchas veces dice la mitad de todo lo que piensa mi cabeza. Supongo que me pareció lo más sano y cuerdo en el momento, terminar las cosas antes de lastimarnos hasta no reconocernos, pero siempre pensé que estar juntos era lo correcto, porque se sentía bien. Recuerdo cuanto amaba mi piel, y esas veces en que me miraba de la nada y me decía "sos hermosa, ¿por qué no podes ver lo que yo veo?". Y yo me tapaba la cara porque nunca pude acostumbrarme a esa intimidad que en pocas palabras te puede dejar desnudo y hacerte sentir completamente vulnerable. Pero ahora las cosas cambiaron, ya no soy una nena, y él dejó su inmadurez de lado. Le digo que vamos a meternos en problemas, principalmente por su novia, pero él no se inmuta. Sus expresiones sólo muestran determinación, y yo con mi corazón roto a cuestas intento no mirarlo a los ojos, para no quedar expuesta, para que no vea cuán débil es su presa. Pero no puedo evitarlo, sólo somos él y yo, hechos un desastre en nuestras propias formas. "Dejame verte" dice, y yo lo dejo, porque tiene esa voz cautivadora, y esos malos modales que detesto pero que resultan atrevidos y seductores. Siempre supe que tengo una debilidad por los hombres que disfrazados de ángeles, terminan por convertirse en demonios. Pero no hay nada malo respecto de él, sólo que me desea. Supongo que, como dicen, todos vuelven al pie del cañón. Y se que hay algo de mí que lo enloquece y no le permite pensar con claridad, puedo verlo en sus pupilas dilatadas. "Miranos, exactamente a donde estábamos unos años atrás", y puedo verle en la cara la emoción de quien ya ganó y no puedo negarlo, se que tiene razón. Él es Dante y yo Beatriz, destinados a terminar de nuevo juntos en esta divina comedia. Es irresistible el magnetismo, y sólo me dejo caer, esperando que el final no duela tanto como el anterior, aunque sepa que esto es un juego y los dos vamos a quemarnos enteros en el infierno...aunque sea el nuestro. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...