13 de agosto de 2016

up all night


Es necesario que lo aclare: no lo quiero. O al menos no intensamente, no en forma de sentimiento. Supongo que sólo somos dos personas, lo suficientemente perdidas como para encontrarnos cuando todos miran de cerca y se pierden de mucho. Nunca va a dejar de sorprenderme su instinto para aparecer en mi vida cuando tengo el corazón roto y no me queda más opción que olvidar a quien no me valoraba cuando me tenía en sus manos. Algo debe ver en mí y a mi ciertamente, cuando me duele el corazón, poco me importa qué es eso. Pero si hay algo que ninguno de los dos puede negar es que tenernos es como esa canción que te acelera el corazón, que te hace olvidar de todo lo demás por el tiempo que dura hasta hacerte creer que no va a terminarse. La verdad es que lo único que puedo ver en sus ojos es fuego, ardiendo, necesitado de consumir lo que esté a su alcance. Debo ser la presa perfecta, sobre todo cuando me endulza el oído sabiendo que alguien más se ocupó con anterioridad de aniquilar lo poco que tengo de auto estima. Me pregunta si fue el mismo estúpido sin razón el que volvió a rechazarme y no le digo nada pero mi silencio lo dice todo. Lo veo reprobar las acciones de alguien que no conoce, de alguien a quien quise más de lo que debía. Puede ver que no quiero hablar del tema, porque para no pensar en todo lo que pasó, me obligo a olvidar. No quiere sonar como el animal depredador que es, pero veo su típico movimiento seductor acechándome. "Podemos ser mil cosas, puedo llevarte a otro lugar, y lo sabes". Lo sé, y lo único que puedo esperar es que por el tiempo que dure, por poco que sea, no me deje ir porque quiero concentrarme en esto, quiero que me lleve a todas esas noches en que nos reímos, en que me sacó a bailar y me abrazó como si fuese suya, cuando compramos una botella de vodka para tomarla entre los dos para perdernos entre luces en un lugar donde el ruido no te permite hablar de nada. "No creo que vaya a a decirte que no esta vez" le digo mientras me encojo de hombros, resignada pero al menos tranquila porque se que el no tiene poder para lastimarme. "No soy como él, lo sabes ¿no? antes de hacerte mal..." y lo miro de reojo para descubrir una mueca de dolor que me toma desprevenida, asi que le tomo la mano y la aprieto porque se que le importo, porque me alivia saber que ningún dolor dura para siempre, y con el pesar de que de igual forma, tampoco los sentimientos. "Un día quizás..." y no sigue, pero entiendo lo que dice, quizás un día alcance y nos queramos. Pero ya dijimos demasiado, ya no quiero pensar en lo que un día me hizo mal aí que lo arrastro a a la pista donde somos manos y piernas. Sólo quiero perderme con él, que nadie nos encuentre, abrazarlo y dejarlo que me robe cuantas sonrisas quiera porque, sin importar si es por la adrenalina que me recorre las venas culpa del alcohol o de la vibración de las paredes por la música, no puedo negar que se me acelera el corazón cuando se acerca a mí y sus brazos se vuelven mi mejor escondite. 

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