Aprendí a quererlo en silencio. Ese incisivo silencio que le quita paz a mis pensamientos. ¿Acaso querer es perder la tranquilidad? ¿acaso se trata de perder la cabeza? ¿de perderse a uno mismo en otro?. Me cuesta creer que sea así, me cuesta pensar que él encuentra refugio en estas preguntas y sus respuestas para no tener que dirigirme la palabra. Paso de este estado de tristeza a un estado de enojo, de frustración y decepción, en un dos por tres. No entiendo cómo alguien a quien queres deja que te sientas así, tan mínima e insignificante. ¿Quien mierda se piensa que es? ¿quien cree que es para llegar a mi vida y hacerse dueño de mis pensamientos? ¿quien cree que es para jugar con mis sentimientos? ¿quien cree que es para dar y quitar el cariño cada vez que algo le disgusta?. Y por mucho que quiera que se quede, si va a quererme para dejarme, prefiero que me deje sola, que se aleje de una vez por todas y no vuelva. Debería saber que cuando me lastima, se lastima a si mismo, que cuando se quiere a si mismo, puede querer a alguien más. No voy a negar que estuve rota un tiempo, pero fue hasta que me di cuenta de que, aunque me moleste, soy mucho para él. ¿Quien mierda piensa que soy? ¿acaso cree que puede tratarme como a una chica corriente? ¿que puede rebajarme a ser una más de la lista de mujeres a la que recurre cuando no se soporta a si mismo?. Estuve rota, es verdad, pero entonces descubrí que todas esas formas en las que miente, son una prueba contundente de las formas en que no sabe decir la verdad. Debería saber que cuando me miente, sólo se esta mintiendo a si mismo. Siempre le dije que debería dejarlo ser pero constantemente prefirió empujarme y rechazarme hasta hacerme pensar que algo estaba mal conmigo. Siempre tiene todas esas putas excusas bajo la manga, ¿es que no se da cuenta de que me lastima, acaso no me ve sangrar?. Podría salir...pero hace frío, o me siento fría, así que me quedo, en el departamento, en este silencio que consume. Y sentada al borde de la cama pienso y repaso los hechos, y entre enojo y enojo creo que nos diferenciamos en que mi dolor no implica cogerme a alguien para evitar sentir que pierdo a esa persona que sí quiero, para evitar la inevitable despedida, esa que planea en su cabeza cuando no dice nada y al mismo tiempo dice todo. Pero tampoco puedo evitar sentir, entre enojo y enojo, que muy a pesar de lo que quisiera que diga, no lamento haberlo querido ni haber insistido como lo hice, tampoco haberme preocupado por él todas esas veces en que nadie lo hizo, haber estado cuando ni siquiera podía contar con él de forma recíproca. No voy a pedirle perdón por haberlo querido como lo hice, él sabe que quería quedarme, que quería ser parte de su vida y mostrarle mis heridas sin ese temor de que hiciera que sangren más. Pero, supongo que todo eso quedo en el olvido, ahora que llego ese momento en el que comprendo que ya tuve suficiente de lo mismo. Ya no pienso en él, no como antes porque aún cuando sigo pensándolo, cada vez lo siento más como un sueño perdido en la inmensidad del cielo, naufragando en un mar de rosas que murieron de sed. Lamento mucho saber que para cuando haya vuelto voy a estar lejos de ese lugar que compartíamos, que nos dejaba tan cercanos y que francamente me hacía tan bien, voy a estar en un lugar donde los perdones no llegan y las lágrimas no me muevan el corazón.
Aprendí a quererlo...tanto que muchas veces me sorprendía y sonreía, y otra tantas, lloraba...pero él nunca aprendió a hacerlo. Y duele como el demonio entender que sólo sabe quererme cuando no me tiene.

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