25 de junio de 2016

Falling...


Empezar, frenar, seguir, caer, levantarse, caminar a paso lento, miedoso, caminar rápido, confiando, y de pronto caída libre, el tiempo se detiene. Desapareces, como el sol en el anochecer, pero te vas y al día siguiente no volves. Ansiedad, miedo, soledad, puteadas, arrepentimientos, aceptación de errores, distancia. Llega el invierno y todo se enfría, adentro y fuera de mí. El tiempo y su relatividad hacen que con vos todo vaya rápido y sin vos, tortuosamente lento. Digo perdón, en voz baja, llorando, aunque la verdad no se de que me disculpo porque a veces se siente como si fuese la unica dolida por toda esta situación. Aprendo a decir perdón por las cosas que se hicieron y las que no, por aquellas que se desearon y por cobardía no se concretaron, perdón a mi misma, por dejar que la irrealidad me lastime como un cuchillo de filo cuando sólo fueron palabras, intangibles, volátiles como promesas sin contrato. Me perdono y te perdono. Suelto, porque soltar es respirar otra vez, y esperar a que sea lo que tenga que ser. Entonces creo que ya se terminó, me convenzo firmemente de eso, que fue suficiente...pero volves, cuando menos lo espero, cuando ya no se que tengo que decir o hacer. Todo se tambalea y desequilibra. Te vas y volves, como cuando me distancio para terminar encontrándote en todos esos lugares de mi cabeza que creo deshabitados. No entiendo que es, pero algo nos une, ese tipo de cosas que me permite saber que él no quiere irse así como también me hace estar segura de que quiero quedarme. Respiro hondo, aunque me tiembla un poco la voz, y retomo esa paz que tanto me costó conseguir. Malditas y gloriosas segundas oportunidades, vertiginosas, como si estuvieses constantemente al borde del abismo, esperando por nuevos errores, por nuevas excusas, por esas caídas inesperadas y el peso de levantarte, otra vez. Temo levantarme y encontrarme con las mismas acciones, seguidas de nuevos perdones, como si eso borrara el daño, las lágrimas y las decepciones. Maldita la fragilidad que me acecha. Ya no se...no se que si debería mirarte a los ojos porque mi mayor temor es no encontrar a esa persona que me quería como si no pudiese faltarle. No quiero tener altas expectativas respecto de alguien que prefiere dejarme a enfrentar una situación, la verdad, la realidad. Porque lo único de lo que estoy cien por ciento segura es de lo que necesito. Necesito más, y por sobre eso, mejor. Algo real que incluya manos, brazos, torsos, labios, voz, estómago, cabeza, corazón y todos los putos órganos (y sus respectivas funciones) con los que cuenta mi cuerpo. Te quiero a vos en todas esas dimensiones que a veces te son tan ajenas, y otras veces, son tan tuyas como mías. Cada vez estoy más convencida de que estamos hechos para deshacernos y volver a reconstruirnos. Pero tenes que tener claro que la vida es fruto de las elecciones que hacemos, y creo que es tiempo de pensar en lo que se quiere y avanzar, con convicción. Yo se que quiero, espero que te tomes el tiempo y descubras que es lo que vos queres, porque la verdad es que vos y yo estamos a un paso de ser todo, y a otro de convertirnos en nada. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...