29 de junio de 2016

Denial

Día veinte, de a momentos me quiebro porque estas letras no son todo lo que soy, soy más, soy profundidad, inmensidad, sensibilidad y un montón de adjetivos inabarcables. Soy vida y luz aunque a veces me sienta como un túnel en plena oscuridad. Y crezco más en este pensamiento de que, a pesar de lo que él veía en mí, lejos de ser su oscuridad, era un rayo de luz, emergiendo, luchando por existir en sus días. Pero, el tiempo es increíblemente relativo. No es fácil aceptar que alguien te rechaza porque en cierto modo implica aceptar que no sos el tipo de persona que busca. Pero también es cierto que uno debe rodearse de aquellos que nos aceptan como somos, de aquellos que pueden más allá de los defectos. Sin importar cuanto mirara más allá en él, yo siempre me veía reducida a un cero a la izquierda. Siempre disfrutó hablar de otras mujeres, las halagaba e incluso, las defendía poniéndolas muchas veces en un nivel superior a mí. Me decía a misma que no debía llevarle el apunte, que no tenía que sentir en sus palabras una ofensa, sino plena sinceridad. Pero ahora que lo pienso quizás ese fue el momento de quiebre, donde las cosas dejaron de cuadrarme. ¿No soy suficiente? ¿cómo es que no puede conmigo pero sí con todas ellas? ¿donde mierda quedo? ¿por qué siempre quiere más y no mejor? ¿es que no puede simplemente hablar conmigo, de mí o incluso, de si mismo, y dejar de meter a terceros?. Al principio sólo conseguía frustrarme. No es que quiera victimizarme ni mucho menos, es sólo que no entendía que es lo que pretendía ¿que quería que le dijera? ¿acaso necesitaba que lo aliente a cogerse a otra mujer? ¿acaso necesitaba que le dijera que no quería que lo hiciera? ¿acaso no podía ver cuanto me importaba y necesitaba que se lo diga?. Nunca lo descifré, y en la incansable búsqueda por una respuesta precisa en medio de un mar de incertidumbre e histeria masculina, lo único que podía hacer era adivinar, apuntar y esperar acertar. Usualmente me equivocaba pero no por eso él dejaba de incitarme a seguir intentando averiguar. Esa maldita manía de convertir una conversación en un juego, un juego que siempre terminaba mal. No existe tal cosa como la suerte en el amor. Empezamos a pelear, constantemente y cansada de estar al final de la lista, de que me culpara por enojarme por lo evidente, lo único que podía hacer era llegar al primer lugar rompiendo todo o borrar mi nombre por completo. ¿Piensa que no sé que todo este tiempo estuvo con varias mujeres? ¿que mierda pretende de mí, tenerme como respaldo? ¿es que no quiere mirarme a los ojos porque teme enamorarse y quedar amarrado? ¿querrá que me quede esperando a que se le acaben las excusas? ¿a que termine de cogerse a las chicas con las que siempre quiso estar y nunca tuvo el coraje de cortejar?. La gota que rebalsó el vaso no fue comprender que habían otras mujeres, sino saber que a pesar de ser la única que sabía más de él, la única que se preocupaba, él siempre elegía a todas por sobre mí. Ahora que puedo ver que el problema no soy yo, va a ser mejor que llame a alguna de esas chicas. Y si ellas no responden, si a nadie le importa que le pasa y acude a mí, espero que tenga en cuenta que si trata toda esta mierda otra vez...va a terminar perdiéndome para siempre. 


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