Pasaron unos días, bastantes, veinticinco o veintiséis como mucho. Se que debería estar en perfectas condiciones, después de todo, a él parece no dolerle nada. Pero nunca fui una insensible y ya saben, uno no anda esperando que la persona en la que más se confía te clave un puñal justo cuando tenías los brazos extendidos para abrazarlo. ¿Cuándo fue que me convencí de que lo conozco? ¿cuando fue que creí que todo era real? ¿en que momento pasé de ser importante a ser menos importante que el resto?. Sigo dándole vueltas al por qué, qué le hice, que dije. Diría que la vida es injusta, pero lo único que es injusto por elección es él. Pagarme así...como si le diera igual, como si todo este tiempo sólo me hubiese usado y ya hubiese conseguido el alivio que buscaba. ¿Seré considerada enemiga? ¿será que prefiere tenerme sólo para mirarme de lejos? ¿calla porque no sabe cómo mirarme a los ojos y no sentirse mal o porque ya no le queda nada por decir?. Ya no estoy triste, ya no lloro, soy una puta roca, fría, sólida e inquebrantable aunque por dentro todo este hecho pedazos. La verdad es que todo este tiempo estuve afligida por dos cosas, la primera es haberme colocado en una situación de vulnerabilidad, y la segunda, por haberle permitido hacerme sentir que no valgo la pena, y que todas esas chicas para las que sí tiene tiempo y halagos, sí. Pero, como dije, los días pasan, y las heridas que antes sangraban se volvieron costra. No, no soy menos que ninguna de todas esas mujeres, y ellas no son menos que yo. El problema siempre fue cómo es que él las nombraba, cómo él las comparaba conmigo, cómo quería desesperadamente volverme una mas en la bolsa. Nunca entendí si su intención era darme celos o demostrarme que podía estar sin mí, que su vida no se trataba de la única persona a quien le importaba que carajo pasaba con él. Lo dejé vaciarme de toda esa vitalidad que me invade cuando quiero algo, o a alguien. "¿Queres que nos veamos?" y lo único que podía responderme era "no...no ahora". Le creí, le creí un tiempo. La negación era la único que me permitía seguir hablándole, taparme los ojos y dejarlo que me pidiera tiempo aunque supiera que en verdad el problema no era el tiempo ni el momento, sino sus intenciones. Lo único que esa respuesta quería significar era "no...no con vos". Porque tenía el tiempo, las ganas, ciertamente también la voluntad y muchas cosas más. Tenía todo eso, pero no para compartirlo conmigo. Tenía tiempo para ver a todo el mundo menos a mí, tenía ganas de verle la cara a mil chicas menos la mía, y también tenía la voluntad para subir todo, lo que hacía y no hacía, todas esas cosas en las cuales me decía que no pero a otros que sí, a las redes sociales y alardear ...alardear en mi cara, a mi corazón, que no me había elegido. NO ELIGIÓ A LA ÚNICA ESTÚPIDA QUE SIEMPRE ESTUVO AHÍ. Lo soporte por meses. Mil veces fui sus "no" por miedo a perderlo, mil veces fui sus rechazos por miedo a verme obligada a mirar a otro lado y encontrarme con esos hombres que sí quieren verme, mil veces fui sus "no" porque yo no quería a otro, lo quería a él. Enojo...eso es lo único que me llena ahora. Como quisiera mandarlo a la mierda, decirle cuan innecesario fue que me hiciera bien si después iba a hacerme tanto mal. Y todo lo bueno que veía en él se convirtió en una llamarada que quema todo lo que queda, todas esas preguntas que nunca contestó, todas las excusas, todos los "no", las mentiras, los silencios, las peleas, sus nombres, el suyo, lo mucho que lo quería y me importaba...consumiéndose. Ya nada es rojo, ya nada es apasionante, emocionante ni me deja con esa sonrisa pelotuda como cuando me dijo esa vez que me quería, como cada una de esas veces en que me hizo esperarlo para dejarme con las ganas de más. Ahora somos este carbón, consumido por su cobardía y mi dolor. Me enoja saber que somos lo que queda de algo que podría haber sido increíble. Somos ese carbón esperando...como siempre...pero esta vez lo único que queda por esperar, en este estrepitoso estado de letargo, a que todo se enfríe y ya ninguno de los dos sienta absolutamente nada.
30 de junio de 2016
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