1 de junio de 2016

nothing lasts forever


No dudo de lo que hago, como se que él tampoco lo hizo todo este tiempo cuando no me eligió. Y cada vez que hubo un no, es porque eso es lo que se quiso decir, y cada vez que me quedé, es porque eso es lo que quería hacer. Lo dije en voz alta "ojalá no lo hubiese dejado entrar, si hubiese sabido que así es como iba a devolverme, no lo haría" y mi psicólogo, la única persona con la que comparto su existencia, se encogió de hombros y replicó con soltura "por algo lo hiciste". Supongo que tengo un imán para las personas complicadas, para aquellas a las que la vida les pasó e hicieron lo que pudieron con lo que tenían. Es verdad que me atraigo con personas que nacen de sus historias de lucha, las encuentro interesantes. Encuentro interesante la forma en que sobreviven aunque todo pronostique lo peor. Será porque yo misma soy una historia de resurrección, de supervivencia, de perseverancia y convicción. Estuve pensando en todo esto y  la verdad es que no se exactamente que fue lo que me acercó tanto a él, no se en que momento le di mi mano para terminar sintiendo como la soltaba, no se cuando fue que cedí sin poder volver atrás, no se cuando fue que empecé a querer a alguien y termine encontrándome sola. Si, así es cuando sentis que alguien no te quiere, aunque diga que lo hace, cuando las palabras pierden peso y lo único que a fin de cuentas vale, son las acciones. Quisiera que sepa que todos tenemos cicatrices, pero uno puede aprender a amarlas, como hice con las suyas. Es quien es por las cosas que le pasaron, es quien es y así lo acepté. Siempre le recordé que no soy perfecta, y él hizo lo mismo, por  lo que supuse que entendía que cometo errores, al igual que él, pero que a fin de cuentas compartíamos algo más allá, que nos teníamos, sin secretos de los que avergonzarnos. Se que en el fondo, es una buena persona, y lo se porque no necesito verlo a los ojos para poder ver a través de su alma, pero quizás está tan metido en su mundo, que nunca realmente me dio la posibilidad de entrar. "Tenes que esperar, y si no llega nada, resignar" dice mi psicólogo con tanta tranquilidad que me exaspera. A mi se me hace un nudo en la garganta y me hundo un poco en el sillón porque se que va a ser difícil no quererlo, porque se que tiene razón, porque no...nada puede durar, nada puede florecer de algo cuando le pedís a alguien que te quiera, que lo demuestre, y lo único que recibís son silencios eternos y promesas de no cumplir. Lo se, lo entiendo, y aún así, me cuesta aceptar que después de todo, de este tiempo, haya estado esperando algo que nunca iba a llegar.

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