2 de junio de 2016

perder por miedo a ganar

Nunca hice nada para lastimarte, nunca te engañe con palabras dulces sólo para decirte cuan amargas sonaban en mi boca, nunca te mentí ni puse a nadie por encima tuyo. Nunca entendiste que nadie podría quererte  de la forma en que yo te quise. Todo lo que hice fue darte espacio y tiempo. Y me pregunto si después de todo tus noches se volvieron infinitas, si te quedas hasta tarde sólo para no tener que soñar, para evitar encontrarte con todas esas pesadillas que creaste cuando decidiste no elegirme, con todos los fantasmas que imaginaste que iban a repetirse conmigo. Quizás ahora el frío te cale los huesos como lo hizo conmigo cuando me empujaste tan lejos tuyo que no pude encontrar formas de volver, por mucho que intente, por mucho que quise. Así que espero que me sientas, entre las sábanas y el edredón, entre tu piel y el corazón, entre tus latidos y todos esos pensamientos que cuando el silencio inunda la habitación hacen que te preguntes si hiciste bien o simplemente te lleven a admitir cuanto miedo tenes de querer a alguien, de caer, de llegar a la cima, de al menos sentir. Puede que un día te des cuenta de que las oportunidades únicas pasan de vez en cuando, que nosotros fuimos una hasta que te empeñaste en dejarlo. Me pregunto si al descifrarlo quisieras correr, lejos de tu cabeza, de todas esos pensamientos negativos que te llevaron de a poco a elegir todo lo que no querías para vos. Me pregunto si corres a los brazos de otra chica, si te escondes en sus caricias y te da todo lo que necesitas para sobrevivir a la noche. Pero sea como sea, estes donde o con quien estes para no pensarlo, para no sentir esa opresión en el pecho que confunde nostalgia con remordimiento, quiero que sepas que esta vez no voy a caer entre tus altos y tus bajos, no voy a quedar atrapada en el medio de todo lo que no me decís, de todo lo que decís y me lastima, de tus omisiones. Siempre te lo dije, ninguno de los dos gana si no nos tenemos. Los dos perdimos desde el momento en que vos rompiste mi corazón y yo tus altas expectativas. Pero ahora se que en tanto no estes conmigo, en tanto pienses en todo lo que pudo ser y no tuviste la valentía de intentar, vas a estar  y sentirte solo. Porque mientras me tengas en la cabeza, incluso en contra de tu voluntad, siempre voy a ocupar un lugar en tu corazón. 

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