Lo sé, amor, que eres fugaz
Que te vas inevitablemente
Aunque yo me aferre
Con la fuerza de un millón de soles
Y me arranque con las manos el alma
Y aunque se sequen mi ojos de llorar
Sé que no puedo hacer nada de nada
Porque yo sé que eres fugaz
Pero esta tarde no te vas,
Amor, no te vas
P.D: Y como siempre, te quedas conmigo, en las lágrimas que me arrancas. En los gritos que arrojo al aire incapaz de responderme o siquiera de enojarse conmigo. Y como bien dice la canción, aunque me arranque el alma no vas a volver. No importa cuantos llantos lleven tu nombre ni cuanto tiempo te ruegue que no me dejes. Quizás, como siempre me dijiste, esta en tu naturaleza irte con el viento, irte y volver cuando la furia del huracán pasó o cuando simplemente comprendes que no tiene sentido alejarte de quien solo quiere cuidarte. Pero estoy segura, me lo advertiste. Fue mi culpa seguir, fue mi culpa creer que me querías, que te importaba, que me necesitabas. Y aunque la cicatriz que dejaste no sangra, me duele saber que tenías razón cuando decías que te ibas sin avisar, sin siquiera sentir remordimiento o que te duela a vos de por sí. Y me siento culpable de que me duelas cuando ya ni digna me siento de sentirte lejos. Me siento culpable de haberme quedado queriendote, sabiendo que hace tiempo te deshiciste de mi por todos los medios. Ya no puedo retenerte, ya no me dejas, ya no queres tenerme cerca. Perdoname por aparecer en tu vida, lamento mucho haberte hecho mal. Lamento por sobre todas las cosas que las cosas no hayan funcionado como queríamos.
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