Pensó que iba a poder conmigo, pensó que podía tumbarme. Supongo que me creyó lo suficientemente ingenua para no comprender rápidamente lo que estaba pasando, creyó que iba a quedarme de brazos cruzados mientras ella asaltaba mi tranquilidad e intentaba robar todo lo que llamaba mío. Supe desde un primer momento que esta no era su primera vez intentando arruinar la vida de alguien porque lucía muy segura de si misma haciéndolo, no temía ser descubierta, simplemente creía que nadie iba a ganarle. Llevaba a cuesta una altanería que creía que le otorgaba cierto misterio y belleza innegable cuando en realidad lo único que hacía era delatar su verdadera identidad. Nunca tuve dudas de cuan oscura es porque siempre desconfío de las personas que llevan en la frente pegado el típico lema de "amor y paz". Nunca confío de quien parece y dice ser inocente sin haber sido acusado de nada porque esas personas son las que más cuerpos tienen en el armario. Su rostro nunca coincidió con su matra porque las personas que caminan por el lado oscuro llevan consigo sombras que no pueden esconder. Vi a través de su fachada como quizás nadie nunca lo hizo. Pude observar toda esa maldad acumulándose entre sus músculos y huesos, pude descifrar su modus operandi, la manera en que usaba sus heridas para justificar todo el dolor que infringía inimputablemente en otros. De víctima a victimaria, jugando con fuego con la impunidad de quien piensa que es imposible quemarse en medio de un infierno en el que ella misma se insertó al meterse conmigo. Nunca quise formar parte de esta prerrogativa, de esta narrativa donde me convirtieron en carnada, pero se equivocó al pensar que iba a someterme, que iba a doblegarme como probablemente ya hizo con tantas personas que cayeron en su red y le dejaron el camino libre para hacer lo que le placía con lo ajeno.
Me subestimó a tal punto que creó una competencia donde no la había, inició una rivalidad donde nunca existió paridad. Ella no sabía que nunca podrá estar a mi altura. Se sumergió en territorio enemigo ignorando completamente a quien se estaba enfrentando, sin saber que nunca puedo salir perdiendo. Su ambición le nublo el juicio y la convenció de que haciendo un acuerdo con el Diablo se volvería invencible, que eso iba a permitirle tirar abajo mi seguridad, destruir mi reputación y arruinar mi paz. Y si, al principio me asusté, y si, al principio quedé de rodillas tambaleando, haciendo un esfuerzo incalculable por no caer rendida a los pies de un destino que ella había organizado para mí, uno donde perdía la cabeza. Pensó que podía disponer de mi futuro como lo hizo con el de tantas almas. Recuerdo como mis ojos se encendieron cuando la vi reírse de mí, recuerdo el momento de quiebre como si fuese ayer. Su error fue pensar que iba a permitirle meterse con los míos, con mi familia. Encendió un fusil que nadie podría apagar. Despertó un clan que me acompaña a donde vaya. Pude sentir mi sangre hervir, pude sentir ese enojo que hace que los buenos se conviertan en malos. La chispa que produjo dio pie un incendio que nadie podría revertir. Ella no pensó que ese pudiese ser el comienzo de su fin, nunca imaginó que alguien como yo fuese a quedarse viéndola arder sin conmoverse en lo más mínimo. "Al pan, pan; y al vino, vino" diría mi abuelo desde el mas allá. A cada quien, lo propio. Nadie puede culparme por defender lo mío con garras y dientes, con la vida. Me desafió con la convicción de que el Karma no existe sólo para enterarse que el Karma...soy yo.
Le hice creer que me importaba, que la observaba porque me dolía lo que estaba haciendo con mi vida, actuando como si fuese suya para tomar. En verdad, sólo esperaba mi momento, evaluaba mi próximo movimiento. Fui dejando migajas, la guie hasta mi guarida sólo para que allí se entere que en el interior de esta muralla nadie puede batallar contra mí. Mientras más energía gastaba en destruirme, más poderosa me volví. Descubrí el arte de alimentarse de la frustración ajena, de avanzar de a poco pero seguro, de deshacer el trenzado de mentiras y realidades artificiales sobre las que ella construyó un mundo ilusorio, uno donde ella robaba la atención del hombre de otra mujer y lo obsesionaba con ella a través de una magia desconocida para muchos. Vendió su alma al Diablo pensando que eso iba a garantizarle todo lo que quería, aún cuando para conseguirlo tenía que pasar por encima de la voluntad de otros, aún cuando ningún sentimiento artificialmente creado puede durar. Ella no lo sabe pero su magia perdió poder cuando se obsesionó con querer ocupar mi lugar, con querer ser yo. Fui desentramando cada uno de los hechizos, utilizándolos a mi favor. Cuando quiso darse cuenta ya era tarde, cuando quiso retroceder sobre sus pasos ya estaba rodeada. Inició una guerra invisible que no sabía como terminar, y supo que perdió cuando ya no había nada por lo que luchar. Parece que nunca nadie le advirtió que nunca hay que provocar a un pez más grande porque terminas siendo su comida.
Recuerdo levemente un tiempo en que le temía a la oscuridad. A lo largo de toda mi vida, solía dormir con una luz encendida en el pasillo. Le tenía el mismo respeto que le tengo al mar en su increíble inmensidad y profundidad. Este año me instó a navegar en ella, a no temerle a nada ni a nadie. Y si bien por momentos desee volver a esa realidad donde no sabía que sucedían determinadas cosas tras el telón, esta versión mía tiene más herramientas para afrontar cada uno de los desafíos que la vida me imponga. Es una sensación increíblemente adictiva saber que el mundo puede intentar hacerte daño de mil maneras y, aún así, conservar la convicción de que depende de mi misma permitirlo o no. Atravesé un infierno que no elegí, uno que no merecía. Intentaron romperme con una increíble alevosía insidiosa y, por algún motivo, observando por el espejo retrovisor, siento que era necesario que esto suceda. Sin nada de todo esto, no hubiese despertado. A fin de cuentas, he ganado más de lo que he perdido porque, a pesar de todo, me tengo a mí. En una versión más empoderada, más fuerte, más genuina a todo eso que llevaba conmigo en completo desconocimiento, más arraigada en mis dones y en una luz que ninguna oscuridad podría derrotar (aún cuando incansablemente lo intenten).

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