Vuelvo mi mirada a la pantalla blanca, y procedo a servirme el último vaso de vodka con lo que queda en la botella porque queda el último mensaje, mío, obviamente. "Salud" digo mientras brindo por los recuerdos creados:"...Supuse que te ibas a hacer de valor y me ibas a responder, pero de que va, es fácil pensar que las cosas irán bien y saldrán como las esperamos. Me has dicho que te diga cuando se que estas ahi, y se que lo estas, lo has leído. Pero lo has dejado ahi. No entiendo que tiene de malo un puto café, pero ya sabes que no te obligare ni te echare en cara tus decisiones. Son tuyas. No es que venga siempre a Madrid y por eso lo he mencionado y, después de todo, lo dije por el tiempo en que hablábamos. Se que eso fue hace mucho, cuando hubieses tenido "los cojones" para decirme algo al menos. Me pediste que dijera algo cuando supiera que estuvieses ahi, y lo hice y lo hago. Te ofenda o no. Y pues, es una pena, que tenga que insistir y hablarte como a un ignorante le habla a la pared pero lo hago porque fuiste un gran amigo para mi, y no soy de las que dan la espalda. Yo soy esta que te habla a pesar de todo, y que se interesa por como estés. No se que pensaste cuando viste lo que te dije, pero mas me cuesta imaginar qué te detuvo cuando no escribiste una sola palabra...Ya lo dejaré aquí. P.d: Madrid es exactamente como me la imagine, o mejor. La primavera le sienta bien.". Bien por mi.
Se me escapa un suspiro, aunque me debato en confirmar si se trata de alivio porque ya no queda más que leer, o justamente, porque eso fue todo. Ese fue el fin del comienzo de todas conversaciones donde la única integrante, lastimosamente, era yo. Me aplaudo al menos por este último mensaje, hago una falsa reverencia para la única espectadora presente. Al menos, puedo darme un golpecito en el hombro por haber recuperado un poco de mi dignidad, porque todo lo anterior, fue extremadamente fuera de mi carácter. Soy mucho más que esa versión mía suplicando por la atención de alguien que ya por aquel entonces había dado vuelta la página. Valgo demasiado como para estar viviendo al filo del abismo por alguien que no sea yo, por alguien a quien le da igual lo que suceda conmigo. Guardo mucho respeto y amor por mi misma después de todo lo vivido, y sonrío porque al menos algo bueno surgió de todo esto: mi versión actual no sería lo que es, si no fuese por todo lo que viví.
En diez años, me fui deshaciendo de esta noción donde fue mi responsabilidad que se alejara. Fui cambiando de piel, como las serpientes, hasta deconstruir el recuerdo tergiversado de una persona que se que en el fondo Pedro no es. Entendí que se alejo porque no quería ser cómplice de mis demonios, tomo el camino más sencillo y no lo juzgo. Lentamente, me fui convenciendo de que lo nuestro no estaba hecho para ser lo que soñamos que podría ser, lo que al menos, yo imaginé. Y con esto no estoy intentando negar que, de una forma u otra, estemos conectados. Lo estamos. Lo se porque no hay otra manera de explicar cómo es que durante años pensé que no quedaba ningún rastro suyo y de pronto todas nuestras conversaciones aparecieron, lo se porque no hay otra forma de explicar que siempre vuelva al mismo lugar, una y otra vez. El timing es por lo menos curioso, así como el hecho de que exista una historia como la nuestra.
Termino de extraer todo y el baúl de los recuerdos queda vacío. Soy una hoja en blanco. Apago la computadora con la leve sensación de estar volviendo a perder algo que nunca fue mío para empezar. Mi cabeza, o mejor dicho, mi corazón, creó esta imagen de Pedro en un pedestal inalcanzable. Y si bien es cierto que con nadie más compartí ese nivel de intimidad que compartía con él, de esa superioridad intachable que nada tiene que ver con lo tangible o lo físico, soy consciente que ese tipo de amor no esta hecho para sobrevivir en este mundo. La idea de un 'nosotros' parece quedar recluida a un mundo donde el tiempo no transcurre. Crecimos, como creció la distancia y esa brecha de silencio que, al menos él, nunca quiso acortar. "Lo intenté, con todas mis fuerzas, con toda mi voluntad, con todo lo que tenía para ofrecer", y se que fue así.
Sin mucho más, mitigo las luces del comedor y dejo la computadora lista en la mesita auxiliar, despojada de todo rastro de mi vida pasada. Me levanto del sillón con la torpeza que me queda, tiro la botella de vodka vacía y decido que es hora de acostarme. No tengo noción de que hora es, y francamente, no me interesa. Sólo siento que mi cuerpo necesita reposo y mi cabeza, aplacar toda estos pensamientos. Debo confesar que me siento más liviana, como si mi cuerpo se hubiese desintoxicado (aún sabiendo que sigo estando borracha). Tambaleo entre las paredes de la escalera mientras me voy desnudando con la impericia que me caracteriza, dejando un camino de ropa tras de mí a medida que subo al primer piso. Sin analizar mucho la situación, me meto en la ducha para sacarme el hedor del alcohol que, en principio, nunca debí tomar. Dejo que el agua se lleve la melancolía, la angustia, la desazón, el dolor, la bronca y el último atisbo de esa Mai que sufría tanto cuando no la elegían, que no tuvo más opción que salir al mundo con el corazón roto; algo que a fin de cuentas la volvió mas fuerte.
Limpia de culpas y remordimientos, acostada en la cama, cierro los ojos mientras abrazo la almohada y, antes de sumirme en algún sueño o en el olvido del subconsciente, mi cabeza le dedica un último momento a ese hombre que desencadenó todo esta carga emocional. Quisiera pensar lo peor, pero aún ahora, aún a pesar de todo, no soy capaz de desearle un solo mal. Realmente espero que, sea donde sea que este, Pedro sienta esta paz, que haya dejado el enojo y el rencor de lado. Que haya encontrado esa felicidad que un día dijo encontrar conmigo en alguna otra mujer. Que, quien sabe, quizás esté casado, tenga hijos, se haya reconciliado con sus padres y se lleve mejor con su hermano; espero sobre todo que haya explotado su inteligencia y que...que sea feliz, en sí mismo por sobre todo lo demás. Me reconforta pensarlo así, y sonrío. Mientras me dejo caer rendida a los pies del Dios Hipnos, un flashback de todo lo que vivimos aparece proyectado cual cortometraje y no puedo aguantarme desear que sepa, que nunca olvide, que un día alguien lo amo con todo el cuerpo, con todo el corazón, hasta con el último recoveco del alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario