Querer es más que nada estar expuesto, sentirse vulnerable, como si confiar en el otro fuese más que nada entregar un pedazo de uno, algo que una vez que das es difícil de recuperar si se pierde. Empiezo a pensar que en todas las relaciones que tengo, siempre termino sintiendo y dando más que la otra parte, casi como si no pudiese ser de otra forma. Pienso eso hace que mis relaciones sean tan tumultosas e inestables en términos de durabilidad, que siempre esté dispuesta a poner las cartas sobre la mesa y abrir mi corazón. No tengo que aclararlo, pero es difícil estar con alguien que no se entrega de igual manera que uno. Es difícil querer cuando hay términos y condiciones, cuando hay que ir más lento o más rápido de lo que la propia relación naturalmente dicta. Parece que si uno quiere demasiado termina siendo calificado como una persona intensa, pesada, que no sabe poner límites a sus propios sentimientos (como si eso fuese posible). Pero ¿realmente estas queriendo a alguien si estas limitándote para que no se sienta avasallado?.
Hay una moda (de mierda) dictando que para poder querer, tenes que querer poco. Tenes que hacerte desear, que hacerla difícil aunque sea tan sencillo como estar con esa persona que te hace sentir bien sin pretextos ni excusas baratas de por medio. Todos queremos conectar pero nadie está dispuesto a hacer el esfuerzo para que eso se dé. Queremos poder tener conversaciones que no se sientan como no estar hablando de absolutamente nada, queremos esa bocanada de aire que nos trae alguien cuando realmente se interesa por lo que nos pasa. Ya no se a cuantas personas escuché decir esto sólo para terminar viéndolas como eligen envases vacíos. Ya no se a cuantas personas escuché decir que las lastimaron y que quieren a alguien que realmente les haga bien, y terminan eligiendo a quien los tiene comiendo de la mano hasta aplastarlos con indiferencia. Será que en la inmediatez de aquello que no implica ningún tipo de esfuerzo, prefieren personas que no tienen voz, que son una foto con muchos likes y miles de seguidores, todos consumiendo la idea de una imágen que no es real. Y cuando aparecen personas como yo, que buscan y son algo más que eso, se nos etiqueta de intensos, porque somos mucho más y a veces eso es traducido en una carga, porque tenemos opinión, porque queremos y lo expresamos no sólo con palabras que se lleva el viento, sino también con acciones que se amarran.
Sinceramente, me agota pensar que tengo que querer poco para no espantar, tener que medir lo que hago o lo que digo sólo porque hoy en día está más socialmente aceptado que nadie quiera a nadie. Me irrita la simple idea de estar con alguien que sólo esté conmigo porque no sabe estar solo pero no esta dispuesto a arriesgarse al compromiso de una relación. Empiezo a pensar que querer es hermoso en tanto y en cuanto quieras a alguien que te permita querer en tus propias medidas. Alguien que no quiera controlar tu corazón sólo porque el suyo no está preparado para ser querido. Y siento que llevo una eternidad intentando encontrar un alma libre como la mía que desee estar a mi lado como compañero de vida, sin sobre racionalizarlo, sino más bien, sintiendo todo un poco más.

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