Hace unos años empece a sentir algo muy loco, rebelde e inexplicable, sumamente temperamental e inestable, algo que nunca había sentido pero que desde ese entonces, llego a mi vida para quedarse: la ansiedad. Esa que parece propagase en mi por las noches a través del insomnio, por las mañanas a través de nervios y pensamientos adormecidos y finalmente, por las tardes en caminatas rápidas y esa transpiración necesaria, que a veces es lo único que la drena. Pero lo que me jodía de la ansiedad nunca fue no comprenderla, sino más bien que otros no la entendieran. Me jode que otros hagan de ella un arma con la que se sientan habilitados a dispararme de forma fría y estratégica, excusándose, diciendo que la ansiedad es mía y no de ellos. Lo que nunca deja de sorprenderme es ver la carencia de duda cuando eligen hacerla propia cuando es para lastimarme, sin odio pero tampoco con miedo.
Fui etiquetada de loca, intensa, complicada, demasiado sincera y directa. Fui etiquetada para ser puesta en este grupo de personas que simplemente no es lo que el resto espera, no soy parte de todas etiquetas que la sociedad sí considera aceptables. Porque si soy hermosa pero histérica al menos, valgo la pena. O eso dicen. Porque si no digo lo que quiero, quizás puedo ser más sumisa y manejable. Mi ansiedad es una etiqueta más, lo se porque mi ansiedad no era algo que me preocupara hasta que otros empezaron a verlo como un problema, como algo que no debería caracterizarme, como si fuese más importante que mi propia personalidad. Cómo manejar la ansiedad es mi problema, de nadie más, pero es agotador que otros se aprovechen de una debilidad para poder hacer lo que quieran, como si los habilitara a dañar por dañar sin tener que justificarse después. Supongo que algunas personas son asesinos en serie sin armas reglamentadas, sin balas de metal, sin cuchillos afilados, pero con palabras en el borde de sus lenguas que pueden deshacerte. Usan sus bocas como armas de doble filo, y te besan y te matan, porque no les importa. Les da igual si te hablan o no, y qué es lo que generan, no les mueve un pelo que tu ansiedad esté comiéndote viva porque nunca los lastimaron así. Nunca les hicieron sentir lo que es estar en la dulce espera de algo que nunca va a llegar, ellos siempre se hicieron de esas cosas que querían sin siquiera pedirlas.
Y puede que sea todas esas cosas de las que me etiquetaron, puede que simplemente esté en mí, pero al menos se que nunca voy a ser una hija de puta, nunca voy a lastimar por lastimar, nunca voy a usar mi lengua viperina para agredir desvalorando a la otra persona porque sí, nunca voy a hacer como si la otra persona no existiera sólo porque no me interesa, nunca voy a desaparecer de la vida de alguien sólo porque otros me lo han hecho. Sí, este mundo está repleto de personas que no saben comunicarse sin herir al prójimo, hay miles de personas que prefieren una conversación por el celular sólo porque no tienen la valentía de decir las cosas mirando a los ojos, hay miles de personas que en su cobardía encuentran valentía para lastimar...pero no por ellos voy a dejar de creer que unos pocos van a entender, unos pocos van a escuchar sin hacer valoraciones previas de quien soy o quien no.
Única, inTensa, un poco loca, a veces complicada, buena persona y divertida, quizás demasiado sincera y directa para toda la mierda, mentiras fingidas que circulan por ahí hoy en día, y sí, muy hermosa (por dentro y por fuera). Ahora sí: vengan de a uno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario