18 de marzo de 2018

Manhattan (by your side)

No puedo parar. A veces creo que podría intoxicarme con estas ganas constantes de estar con él, de compartir momentos por más pequeños que sean, por más fugaces que sean. Y al mismo tiempo, no siento que dependa emocionalmente de él, de lo que haga o diga. Me gusta su compañía y estoy definitivamente enamorada de sus besos, o quizás más precisamente de la química que tenemos. Se que probablemente no esté hecho para ser, que quizás nos gusta así por la intermitencia con la que nos queremos, pero no puedo pensar en no tenerlo. Y no siento que tenga que estar pensando en qué va a pensar de mi, de mi actuar o de lo que diga, simplemente soy quien soy, con todos estos defectos y virtudes que me hacen la persona que mira y le genera excitación. "No te das una idea de lo que me haces" y se que es verdad, no tengo que dudarlo. A veces mis propias y antiguas inseguridades intenta inmiscuirse en sus acciones, y pienso en que quizás hace o dice tal o cual cosa porque no le gusto lo suficiente, porque no soy suficiente. Pero rápidamente acomodo las ideas en mi cabeza y me hago entrar en razón. Me convertí en esta mujer deseable para todos, pero principalmente, para mí. Y cuando me subo encima suyo, en el auto, se que se muere por tenerme en todas las formas que al mismo tiempo le dan miedo. Lo quiero porque sus acciones siempre dicen que él también me quiere, porque siempre va a ser ese hombre que nunca pensó en gastos, que siempre dio prioridad a complacerme y hacerme reír aunque no estuviera en mi mejor humor o estado anímico. Cuando le digo que no llegue a comer, se encarga de llevarme a un lindo lugar y hacer que disfrute de un trago y una comida o al menos, unas papas con cheddar. Se sienta al lado mío y mientras me acaricia la pierna, me mira como si no hubiese nadie más alrededor. Sólo soy yo, y me pongo nerviosa pero me contengo porque es una sensación sumamente embriagadora. Me besa y dice mientras se ríe "me da gracia que siempre quedo con la cara llena de brillos después de verte". Le sonrío y le digo que "me gusta hacerte brillar". Y es verdad. Su sonrisa para mi es lo más parecido a un paraíso, tranquilo y calmo, lleno de paz. No se de que hablamos, proque no hay nada de lo que no hablemos. Somos un libro abierto, y eso me hace sentir segura y a mismo tiempo, libre. ¿Acaso existe algo más sano que eso?. Y me dice, en lo que parece un susurro bajo el bullicio del restaurante donde estamos "soy muy feliz, sabes? justo en este momento...no puedo pedir nada más, todo sale como siempre quise..." y yo sólo quiero leer entre lineas, sólo quiero creer que es feliz justo ahí, conmigo...pero se que en el fondo habla de lo bien que le va en el trabajo, de sus proyectos a futuro y de ese sentimiento que te llena cuando te sentis completo en vos mismo...y brilla...brilla como una estrella...como las hermosas luces de Manhattan por la noche. Y justo en ese momento, me doy cuenta de algo: cuando queres a alguien, querer enserio, descubris que en la felicidad de esa persona, está parte de la tuya, aun cuando esa felicidad no te incluya. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...