Puedo pensar en mil palabras que podrían describirlo. Todas y cada una de ellas hablan bien de quien apareció en un momento complicado de mi vida y me hizo encontrar un poco de paz dentro de mí. Esa es una de las tantas cosas que me gustan de él, que sin importar todo el bien que me hace, no busca llenarse con mi felicidad, no quiere hacerme sentir vacía sólo para él poder sentirse un poco más lleno. Disfruta de mi, sin quitarme absolutamente nada en el proceso. Desde el comienzo, y sin darme cuenta, sin realmente percatarme de lo que significaba para mí, terminé abriéndole mi corazón a un hombre que lejos de buscar excusas, sólo encontró razones para quedarse cuando los demás encontraban en mí una causa perdida. Estaba tan perdida en mi dolor que no podía ver más allá de nada, por mucho que todo el mundo intentara. Y entonces llegó él, con su sonrisa, con su camisa acuadrille, jeans azules y zapatillas. Sabía que sin importar cuanto intentara alejarme del sentimiento, no hubiese servido de nada. De tan sólo intentarlo, hubiese sufrido, porque no podría borrar de mi cabeza el día que nos conocimos, la forma en que nos quedamos charlando hasta las 5 am en su auto mientras escuchábamos el playlist de su celular, y la forma en que me acomodaba el pelo detrás de la oreja, casi como si le doliera la posibilidad de lastimarme. Sus besos fueron para mí la medicina que bien hubiese necesitado todos estos meses atrás, se convirtieron en mi mayor adicción, junto con su voz, sus caricias y esa forma suya de bailar en el auto de forma descoordinada sólo para sonsacarme una risa. Y cuando no está conmigo, lo pienso, como si pudiese atraerlo más, como si siempre pudiese querer más, y justo cuando pienso que se olvida de mi nombre, me llega un mensaje suyo para recordarme que la pesadilla ya acabó, que sólo desea verme sonreír. Se que hace mucho nadie me quería así, así de bien, así de sano, así de mucho, y por primera vez no siento miedo, ni ansiedad, no siento que sea una relación dispar donde uno de los dos siempre termina rogando por amor, no creo que necesite perder partes de mí o esconder verdades para gustarle porque después de querer el todo de tantas personas, finalmente alguien quiere todo lo que soy. Él se convirtió en todo lo que necesito, y ahora cuando todos preguntan por qué sonrío - después de tanto tiempo sin hacerlo - no se me ocurre otra respuesta más sincera más que decir que él es el culpable y responsables de mis vestigios de felicidad.
26 de enero de 2018
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Preview (of a disaster)
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Miro los ojos del azafato. Son celestes, un azul profundo, parecido al color del mar. Lo miro sabiendo que estoy blanca como el papel. ...
-
Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...
-
Los sueños con él se sienten reales, casi tanto que me despierto preguntándome si sucedieron o fueron producto de un deseo subconsciente que...
-
La comida se abusa de mi cabeza, la tiene lo suficientemente controlada como para manejarla a su antojo. Deshacer(me) y hacer(me). La comida...
-
Bueno, me borraron las entradas . ¿QUIEN PUTA FUE? No se. Pero no importa. Empezaremos de nuevo, les pido perdon a todos los que comentaron ...

No hay comentarios:
Publicar un comentario