28 de noviembre de 2017

Getaway

Necesitaba dejarlo atrás. Necesitaba sentir otra cosa que no fuese dolor, ese dolor que te consume hasta que te cala los huesos y ya ni siquiera podes pensar, porque esa persona está en todo tu cuerpo, y ya nada es tuyo. Y a diferencia de lo que él dice, mi dolor no proviene del amor que le tenía, sino del desamor, de su rechazo, de su indiferencia. Supongo que John era mi salida de emegencia, esa que encontrás cuando vas corriendo por un pasillo, desesperada, con el pavor de quien necesita escapar y llegar a un lugar que al menos pretenda estar a salvo. Todo empezó cuando describí que hablando con vos no pensaba en el responsable de mi destrozo emocional. Hablaba con vos y todo era nuevo y, si bien no me generaba nada, al menos no dolía. Hablaba con vos y no era como cuando hablaba con él, no abría mi corazón, no dejaba mi alma, sólo compartiamos el día a día y así durabamos.
Decís que te vuelo la cabeza, pero nunca fue lo que pretendía hacer. No podes entender por qué alguien como yo te habla, e intento buscar dentro de mi cabeza las formas en las cuales explicarte que estoy demasiado rota como para pensar con quien estoy intentando compartir mi tiempo, porque no quiero estar sola, no quiero dormir en una cama en la que un día durmió él y dejarle lugar a su ausencia. Pero te sonrío y te convenzo de que probablemente vos valgas más de lo que puedo valer yo, aunque te pido que no te dejes engañar por las apariencias que lejos de ser acertadas, siempre esconden algo bajo una máscara. Y se que no importa qué diga, porque vos queres quedarte, vos queres tenerme pero lo digo igual, para que resuene en algún lugar que intenté salvarte de mí. Supongo que nada de lo que empieza como una escapatoria puede terminar bien, y en parte siempre supe que estábamos condenados a no funcionar si desde el comienzo necesitaba una razón, un motivo para no pensar en alguien más. Pero me hacías sonreír, me hacías sentir que el dolor se achicaba, te volviste la excusa perfecta para escabullirme de mi realidad. Vos fuiste mi salida de emergencia, y apareciste justo a tiempo, cuando ya no podía respirar. Y me quedé ahí, aunque supiera que no era para mí, porque al menos ahí cerca tuyo no me asfixio. Pero se que en el fondo no es mi lugar, no sos mi persona, no es lo que quiero. Te quiero, pero no bien, y no quiero algo así, no soy capaz de lastimarte de esta forma, a vos ni a nadie.
Y se que estaba mintiéndome cuando me vestía para salir con vos. Lo se porque mientras me pintaba, sólo podía pensar en qué estaba haciendo él, que estaba haciendo mientras yo escapaba del dolor que me infringió. Porque cuando estaba con vos nada podía salir mal, y debe ser por eso que se sentía como si estuviese cometiendo el peor de los crímenes. Y ahora hay una "x" marcada en el lugar de la cama donde caímos entre risas, en el lugar donde me besaste y me abrazaste hasta el día siguiente, sin pretender nada más. Los dos vestidos, abrazados, y quise apreciar el momento, ese preciado momento en que dos personas intimidan sin tener que sacarse la ropa porque eso tuve con él, y algo me pincha el corazón.
El silencio de la habitación crea una distancia que parece hacerse lugar dentro mío, porque estoy con los ojos abiertos, en el medio de la noche, pensando en que tus brazos no son los de él, porque no podes darme calor como él, porque sin importar las risas que me arranques, nunca vas a ser él. Y se me caen un par de lágrimas sin que te des cuenta mientras dormis aferrandote a mí. Estaba llorando, muriendo y despidiéndome de vos sin que lo supieras, de mi dulce escapatoria. Y caigo rendida en el sueño, caigo en un pozo del que vos nunca podrías sacarme. No quiero que me salves, sólo quiero que me dejes escaparme con vos...por hoy. Y cuando dijiste que sí, medio dormido, medio despierto, sólo pude sentir paz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...