24 de octubre de 2017

...(are you) ready for it?

"Debería estar nerviosa. ¿Cuanto tiempo esperé para este momento?. Pero la verdad es que no lo estoy. Quizás es porque es él o quizás es porque yo no soy la que solía ser antes. Todavía no estoy segura de cómo, pero estoy cómoda con la idea de verlo, de que entre en mi vida. Me suena el celular "estoy abajo" y agarro las llaves un poco atolondrada y ahora sí, siento que me invade una sensación tan extraña que no puedo decir que es. Respiro hondo cuando el ascensor llega, y marco planta baja con un poco de duda y confusión por mi estado. Me miro al espejo, esperando encontrar la compostura. Salgo del ascensor, camino un pasillo y lo veo afuera, hablando por teléfono. Y camino más lento para darme tiempo a observarlo mientras él no se da cuenta de que lo hago. Abro la reja y se da vuelta. Me acerco y digo "hola", con una tonalidad tan suave y tierna que hasta me sorprende a mi misma, y sin terminar la oración lo abrazo. Creo que lo desconcerté, porque no lo siento abrazarme hasta después de unos segundos en que apoya sus brazos en mi espalda, justo cuando me alejo para abrir la reja de nuevo y marcar el paso hasta el ascensor y de ahí al departamento. 
Bienvenido a mi vida, quiero decirle, pero introduzco la llave en la cerradura de la puerta principal como si fuese algo más. El departamento está cuasi vacío e intento explicarle "me mude hace poco..." como si necesitara que aprobara mi lugar, mis cosas. Y se que no tengo que pensar en eso así que me entretengo prestándole atención a él. 
Lo noto intranquilo. Puedo jurar que está nervioso, y yo me asombro por mi tranquilidad. Se sienta en la mesa mientras yo empiezo a hablar, verborrágicamente, porque eso hago cuando me doy cuenta de lo que hice. Le dije de venir a mi departamento, algo que no hago con nadie a menos que tenga un nivel de confianza elevado. Es mi espacio más personal. Se sienta y yo me siento al lado, con la mesa de por medio, y charlamos, como si nos hubiésemos visto mil veces, como si fuese algo de la cotidianidad. Se tapa la cara de vez en cuando y se mueve inquieto, y yo me quedo quieta en mi lugar, porque estoy absorbiendo la situación, estoy grabando este momento para la posteridad por si acaso esto es todo lo que voy a tener de él. 
Pasada una hora y media de charla, decidimos ver una película que dura ni más ni menos que 3 horas y media, y se que es tarde, y que probablemente la trama de la película no me guste en lo más mínimo, pero estoy con él, y así me dijera de ver la peor película del mundo, la vería si eso significa poder compartir un tiempo y un espacio. Nos sentamos en el sillon con un espacio prudente de por medio, pero no puedo evitar sentir la necesidad de tocarlo de la manera más inocente y pura que se me ocurre. Y rezo que se quede quieto, que no me quite esto con un "no" reacio y frío, mientras apoyo mi cabeza en su hombro. No dice nada y lo miro de reojo, esperando quizás incomodidad, pero lo noto distenderse y un poco más tranquila, me relajo. 
Me gusta escucharlo hablar, asi que le pregunto cosas y se rie porque lo distraigo y no lo dejo ver la película. Empiezo a tener sueño, y se me cierran los ojos, pero lucho contra la gravedad al notar que su mano se apoya en mi rodilla y me acaricia. ¿Así se siente? ¿podrá sentirlo? ¿sentirá algo?. Juro que hace mucho no me sentía tan bien, tan...plena. Si es así como se siente querer y tener a la persona que queres al lado tuyo, quiero más de esto. Cierro los ojos y cuando los vuelvo a abrir puedo sentir que apoya su cabeza sobre la mía y, no se si hice algo bien o mal en el pasado, pero en ese momento sólo podía pensar que estaba en el único lugar donde quería estar, a su lado."

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...