27 de agosto de 2017

I just wanna live

Estuve muy abajo, en el inframundo, pensando que había perdido la cabeza, deseando estar en cualquier otro lugar donde no tuviera que sentirme como me sentía, se sentía como si mi vida no fuera mía, y con un poco de tiempo empecé a desear no estar viva. Todo se reducía a no sentir ganas de estar viva, a no tener ganas de hacer esas cosas que una persona de mi edad haría, a estar con amigos o desconocidos, no me quería hablar con nadie de mí porque no había nada que decir, y cuando hablaba sentía que lo único que podían decir no ayudaba. A veces acostada, en la penumbra de la noche, rezaba porque alguien quisiera salvarme, pero todos sabemos que nadie es lo suficientemente heroico para pensar en el otro, para ponerse en su lugar, para escuchar cuando la historia se pone dura, para abrazar cuando la otra persona llora sin consuelo. Mi vida pasó a segundo plano, ya no importaba, y el dolor parecía morir adentro mío, conmigo, porque ya nadie podía ver más allá de mi sonrisa, y después de acostumbrarme, no parecía posible mostrar lo que realmente me pasaba. 
El teléfono no suena, y el silencio se consume entre todos los nombres de las personas a las que debería importarle y en el fondo les da igual. Nadie pregunta donde estoy cuando me ausento, nadie pregunta a donde se va mi cabeza cuando estoy callada, y los puedo ver diciendo que todas las vidas valen por igual pero no siento que mi vida valga tanto como la de otros. Estuve tomándome mi tiempo, digo, estuve mal pero ahora estoy bien. Es que todos queremos vivir, nadie quiere morir, pero a veces todo pesa, nada suma, todos restan. 
Pero también se que hay momentos que te quitan el aliento, que te dan ese respiro que tanto necesitabas, que limpian el aire contaminado. Cuando te encontras con los ojos de alguien y es posible verse el alma. Y te das cuenta de que sólo se trata de sujetarte fuerte cuando la vida va tan fuerte que no te deja seguirle el ritmo, se trata de ver la luz en esos momentos de oscuridad, de buscar, de buscarte hasta encontrar quien realmente sos en el reflejo y agradecer, porque estas ahí, no te fuiste a ningún lugar, y no queres irte. Sólo queres quedarte un poco más, porque sin la noche no existirían los días, y si bien todo puede ponerse lo suficientemente insoportable para terminar donde empezaste, tenes que recordarte que tenes que vivir, ahora, ya. Tenes todo lo que necesitas para resistir, adentro tuyo. Te salvan los momentos de los que te aferras, te salvas vos mismo, justo cuando te pensabas perdido para siempre. 
Finalmente quiero estar viva, no quiero morir. Nunca quise hacerlo. Y se que el dolor nunca se siente igual, y que el camino a veces se puede tornar tan solitario que lastima pero decidí que voy a moverme hasta que mis piernas cedan y no quieran más, e incluso ahí, voy a dar un poco más. Ya no quiero llorar. Ya ni siquiera quiero morir, quiero sentirme viva. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Preview (of a disaster)

Solía conocerlo, tan bien. Solía pensar que lo hacía. Que conocerlo me daba un estilo de privilegio, de ventaja por sobre otras personas. Lo...